


Manuel Campo Vidal, entre Alfredo Pérez Rubalcaba y Mariano Rajoy
Nacho Gay
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08/11/2011
Si Manuel Campo Vidal buscaba ayer la gloria como moderador de su tercer debate presidencial, lo cierto es que acabó cubriéndose de ella. Gloria al padre de semejante engendro televisivo, al hijo de la bienaventurada Academia de la Televisión y al Espíritu Santo del No-Do. Rezumaba naftalina por todos los poros la monumental farsa catódica de anoche. Una oda a la democracia por turnos, a la sofística cronometrada por peritos de baloncesto.
De todos modos, habría que felicitar a Telecinco por su desaire. La posibilidad de ver ayer CSI fue el único canto del prime time a la democracia real. Lo otro, un sucedáneo; una coreografía de banalidades. Habría que impulsar una iniciativa para que ningún anunciante quisiera financiar próximos debates, como ha ocurrido con La Noria. De ese modo, los candidatos se ahorrarían el descrédito de autoproclamarse inhábiles para la función que se les ha encomendado, Campo Vidal no podría volver a interpretar de manera tan descarada el papel de Virgil Starkwell a las órdenes de Woody Allen y su festejada Academia de Televisión no caería en la sinrazón y la paradoja de demostrar que, para nuestra zozobra, no sabe hacer televisión. Ni siquiera medio millón de euros mediante.
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14 .- El moderador no fue imparcial. Al señor Rubalcaba le dejó interferir cuando era el tiempo del señor Rajoy, todo lo que quiso.
Lo correcto era qu le hubiese llamado la atención.
13 .- ¿Por qué tiene que ser siempre un periodista socialista el que modere estos debates?
Como siempre,la "ventajita" de los cojones.
12 .- En esa Acadenia que nadie conoce,?cuanto cobran del Presupuesto¿
11 .- En esa Acadenia que nadie conoce,?cuanto cobran del Presupuesto¿
10 .- Pero bueno, al final ¿quién ha pagado?. Yo, desde luego, no lo sé. ¿Alguien me puede ayudar? Me interesa también saber quien ha cobrado la señal que pagaban las cadenas que conectaron.
Bajo mi punto de vista, esto formaba parte de la campaña electoral, y esa "la pagan" los partidos. ¿No lo habrán hecho a pachas PP y PSOE?. No, creo que no.
Nacho Gay.- Siempre fui un niño de naturaleza bastante vaga: a los doce años todavía estaba en el paro. Así que mi madre me sentaba ante el televisor las horas muertas, para realizar tranquila sus labores (hacerse la manicura, la pedicura...), mientras la asistenta limpiaba la casa. La televisión fue mi escuela. Mi condición obligada de analfabeto funcional me convertiría, en el futuro, en carne de cañón para el periodismo. Estudiar aquella carrera fue mi primer intento de suicido. Hubo más: me licencié después en comunicación audiovisual –permítanme escribirlo con minúscula-. Más tarde, entré en El Confidencial. En fin, un descenso progresivo a los infiernos. Y desde aquel paraje les hablo de cine y de tele. Con la aflicción y antipatía -vocacional- que le reporta a uno estar permanentemente a una temperatura de casi 500 grados centígrados.