@Miguel Casas  06/02/2012

Cuentan los cronistas de la Villa, que donde está situada la taberna de la Bola, en 1802 existía una botillería frecuentada por obreros y estudiantes, y que en 1870, al tomar el nombre de restaurante La Rayúa, comienza a regentarlo una asturiana llamada Cándida Santos.
Era el lugar favorito para tomar el cocido de la Familia Real. A primeros de siglo cambia el nombre por el de la calle La Bola, perteneciendo su propiedad a los descendientes de Cándida, la familia Verdasco, que lo han mantenido desde hace seis generaciones.
En la actualidad lo llevan Mari Carmen y su sobrina Mara, que son la esposa y la hija de los hermanos Verdasco. En esta tarea les ayuda José Luis Guerrero, el maître, que lleva con ellos más de catorce años.
Uno de los componentes de la familia, Fernando, ha sido artífice de lujo en la conquista de tres de las cinco Copa David ganadas por España.
La fachada de la taberna da a dos calles, y nos traslada por su estilo al pasado. El color rojo de la fachada contrasta con sus ventanas y puerta de entrada, que comunica con la zona del bar.
Su interior está decorado con un alto zócalo de madera labrada, en tono oscuro, contrastado con otro superior en madera clara, este último cubierto de cuadros, bodegones y fotografías de personajes ilustres que han pasado a tomar su delicioso cocido.
La especialidad de La Bola es el cocido madrileño, que se sirve de forma individual en un puchero de barro y se cuece lentamente en carbón de encina. Otras de sus especialidades, son los callos a la madrileña, el cordero asado y el arroz al horno utilizando los ingredientes del cocido.
Pero también tiene una hermosa carta donde poder quitarte el hambre, con cositas más ligeras.
Como entradas, el revuelto de la casa, el revuelto de bacalao dorado, unos huevos fritos con jamón y pimientos, una sopita castellana o una ensalada variada.
De pescado, la merluza de la casa, que la acompañan con huevo, espárragos, guisantes y pimientos, el emperador a la plancha, el lenguado, los chipirones en su tinta y los langostinos a las finas hiervas.
De carnes, el solomillo y el lomo de buey a la plancha, la ropavieja, las chuletillas de cordero y los sesitos de cordero rebozados.
De postre, alguno casero, le ha dado mucha fama los buñuelos de manzana con helado, el arroz con leche y la naranja con orujo.
La bodega es buena, con una gran gama de denominaciones de origen y también con vinos de Madrid.

Precio medio:
35 €
Bola, 5 – Madrid
Teléfono: 91 547 69 30
No se admiten tarjetas de crédito.
Cierran domingos noche.

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7 .- 5# La Cañada es de los mismos dueños y el cocido es prácticamente el mismo.De hecho Fernando tenía una pista de tenis allí a su disposición que la hizo su abuelo.

julfur87

06/02/2012, 15:43 h.

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6 .- Tras mi experiencia en La Bola creo que hay cocidos mucho mejores en la ciudad de Madrid como la Taberna Buenaventura o Malacatín. Además se trata de un cocido a dos vuelcos por lo que no es del todo auténtico. Está bastante enfocado a turistas ya que la zona es muy propicia. La decoración del local es muy tradicional por lo que puede tener algún encanto en ese aspecto.

gcampoamor

06/02/2012, 13:28 h.

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5 .-
Por favor, si quieren degustar un de los mejores cocidos de Madrid, también en puchero individual de barro, pero en un ambiente más confortable; vayan a La Cañada en carretera de Boadilla.

Cocido madrileño excepcional donde los haya.

Ternli

06/02/2012, 10:38 h.

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4 .- Sitio caro y "cutre", cuando fui decepcionó. Y la comida digna de menú del día de polígono industrial.

Pakonan

06/02/2012, 10:08 h.

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3 .- Sitio caro y "cutre", cuando fui decepcionó. Y la comida digna de menú del día de polígono industrial.

Pakonan

06/02/2012, 10:06 h.

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ACERCA DE

Miguel Casas.- Recomendado en la Guía Miguelín “Comer bien en un restaurante de renombre no tiene mérito”. La guía Miguelín es perfecta para unos tiempos que no llaman al esnobismo: Miguel Casas, un profesional de las relaciones comerciales y aficionado a la buena mesa, nos ofrece una selección de restaurantes adeptos a la buena cocina, la limpieza, la simpatía de sus propietarios y la relación calidad-precio. La mayoría de los restaurantes incluidos en 'La Guía Miguelín' se encuentran en Madrid y su comunidad, aunque también figuran algunos de Segovia, Toledo, Alicante y Cádiz, su patria chica. El autor ha dividido Madrid en cuatro zonas, cada una acompañada de un plano en perspectiva de Pedro J. Villeta.

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