Sábado, 11 de julio de 2009
TENDENCIAS
NOTICIAS
@Paloma Barrientos - 08/03/2008

La noticia publicada el viernes bajo el epígrafe “Letizia ‘confisca’ las fotos de sus dos hijas” se ha convertido en una especie de tsunami informativo con una repercusión tan amplia que supera con creces otras noticias de mayor trascendencia relacionadas con la Casa Real. Algo así como lo que ocurrió con la portada de El Jueves, que de no haber existido la denuncia previa el ventilador mediático no habría funcionado. De esa forma, nuestra galaxia y hasta el universo donde vive ET se dio por enterado.
En esta ocasión, ha sucedido algo parecido. Supongo que a primera hora, y tras leer la noticia, doña Letizia dio las indicaciones oportunas para que la maquinaria se pusiera en funcionamiento. Desde el departamento de prensa de Zarzuela se organizó un call center con funcionarios llamando al mundo exterior para dar la versión de los hechos. Algunos compañeros me confirman que era una especie de desmentido semioficial. Un gesto sorprendente si tenemos en cuenta que ante noticias relacionadas con la salud de la princesa se dio la callada por respuesta. Yo misma recibí una educadísima llamada del Palacio de la Zarzuela aclarándome la situación. Mejor dicho, describiéndome el “momento decomiso” de las fotografías de la Infantita Leonor.
Según estas explicaciones, la princesa y sus niñas sí estuvieron en el Puerta de Hierro acompañadas de Cristina Borbón Dos Sicilias. También confirman que efectivamente se celebraba un cumpleaños ajeno al entorno de la princesa. Que fueron los familiares del niño/niña homenajeado los que invitaron a las nietas reales y a su madre a participar en la fiesta infantil. Y que, por supuesto, Leonor no se coló como si fuera la protagonista de la canción de Mecano. Niegan que los escoltas quisieran requisar el material fotográfico a instancias de la madre/alteza. Sí ocurrió -siempre versión Zarzuela- que en un momento en que la Infanta Leonor estaba columpiándose una señora desconocida (que deduzco de inclinación monárquica) quiso plasmar la imagen de su futura reina con su teléfono móvil. Un gesto sin importancia que en este caso sí tuvo su trascendencia porque se le dijo a la dama en cuestión que no se podía fotografiar.
Hasta aquí, como he dicho, el relato y la exposición oficial. Nada que objetar. La otra versión, la publicada por Vanitatis.com continúa en pie. De hecho, hay niña (no la de Rajoy, sino infantita), hay fiesta infantil, hay alguien que hace fotos y hay también alguien que sugiere que no se hagan, o que en su defecto se borre. En fin… dos interpretaciones para una sola historia. Me pregunto por qué los desencuentros siempre van en una sola dirección y dentro de un mismo círculo concéntrico. Que recuerde, y salvo los últimos acontecimiento relacionados “con el cese temporal de la vida conyugal de la Infanta Elena”, este tipo de situaciones resultaban inexistentes en el ámbito real.
LAS MÁS
Todos los derechos reservados © Prohibida la reproducción total o parcial
Titania Compañía Editorial, S.L