Sábado, 11 de julio de 2009
The Mayflower Hotel, el lugar donde el gobernador de Nueva York hundió su carrera
@Jacobo Corujeira - 17/03/2008
Mucho se ha hablado estos días sobre las aficiones íntimas del ya ex gobernador de Nueva York, el demócrata Eliot Spitzer, que no tuvo reparos en solicitar los servicios de una chica de compañía cuando una de sus principales armas políticas era la lucha contra la prostitución.
Se sabe que el ‘cliente número nueve’ (nombre en clave con el que era conocido Spitzer en los registros de la empresa de citas) y ‘Kristen’ (nombre de guerra de la chica contratada por el gobernador) se encontraron el pasado mes de febrero en la habitación 871 del hotel Mayflower de Washington en una cita concertada a través del Emperor's Club. Mucho se ha dicho sobre las esperanzas musicales de ella, sobre la hipocresía de él... pero muy poco sobre el lugar en el que se quedaron.
El Mayflower es un viejo conocido de los políticos que visitan o viven en Washington y también un lugar en el que han surgido grandes secretos y aun mayores escándalos. Se trata de uno de los establecimientos más lujosos de la capital (sólo la Librería del Congreso de Estados Unidos tiene tanto oro) y en él solía hospedarse John Fitzgerald Kennedy cuando aún era un congresista. La leyenda dice que se alojó también aquí en su etapa en la Casa Blanca.
También fue en el Mayflower, que se jacta de ser la segunda mejor residencia de la ciudad, donde se tomó una instantánea que luego daría mucho que hablar: la que el fotógrafo Dirck Halstead capturó en octubre de 1996 de una entonces desconocida Monica Lewinski abrazando al presidente Bill Clinton, imagen que dos años más tarde, en medio del escándalo, la revista Time llevó a su portada.
Lewinski se encerró posteriormente en la suite presidencial del Mayflower, que se cotiza a 5.000 dólares la noche, durante el tiempo que tuvo que testificar ante el Congreso por sus relaciones con el presidente. De las 657 habitaciones, 74 son suites y todas ellas cuentan con los principales servicios de cualquier hotel de lujo.
Las habitaciones de las plantas superiores (el Mayflower cuenta con diez niveles sobre la calle) ofrecen impresionantes vistas de la capital estadounidense. Quizás el ex gobernador de Nueva York y su acompañante hicieron uso del paquete especial Escape! Romance para parejas, que incluye champagne a la llegada y desayuno para dos en la habitación, y avistaron desde su cuarto la Casa Blanca, a sólo cuatro manzanas.
No es muy probable que se dejaran ver por el salón de baile del Mayflower –llamado así, por cierto, en honor al primer barco de ingleses que llegó a costas estadounidenses en 1620–, lugar que ha albergado desde siempre grandes eventos, como el baile inaugural de caridad celebrado por el 30º presidente de EE.UU., Calvin Coolidge, antes de tomar posesión de su cargo. Tampoco pasaron por el restaurante, donde el ex director del FBI J. Edgar Hoover comía cada día.
Franklin D. Roosevelt vivió aquí antes de mudarse a la Casa Blanca con su familia, al igual que la reina de Inglaterra, Winston Churchill o Charles de Gaulle, que elegían este hotel en sus viajes a Washington. Tópico, pero cierto: si las paredes del Mayflower pudieran hablar rescribirían la historia de EE.UU. en el último siglo sin necesidad de que Spitzer se echara una canita al aire.
THE MAYFLOWER HOTEL
Dirección: 1127 Connecticut Avenue NW. Washington DC 20036
Teléfono: +01 202 347 3000
Web: www.marriott.com
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