Sábado, 5 de abril de 2008
MODA
‘El diablo’ ha hablado: adiós a las modelos esqueléticas
@Vanitatis.com - 25/03/2008

Cada vez que abre la boca Anna Wintour, editora de la revista Vogue US, tiembla el mundo. La famosa periodista, inmortalizada en El diablo viste de Prada, habla en el editorial del número de abril del magazine sobre la figura de las modelos. “¿Se ha acabado la época de las modelos pálidas, anodinas y con aspecto abandonado?”, se preguntan en el New York Magazine a raíz del último artículo de ‘La Wintour’, como se la conoce en EE.UU.
La todopoderosa editora parece haberse cansado del estereotipo dominante de belleza y, a colación de la elección de la modelo Giselle Bündchen como protagonista de la portada, explica que la brasileña fue escogida porque su silueta es “atlética y con curvas”, al menos comparada con los estándares de la industria.
“Desearía poder decir lo mismo de las chicas, que parecían fuera de control en las colecciones de otoño de Nueva York”, continúa Wintour, que se muestra alarmada por el aspecto de las maniquíes: “En general estaban pálidas y escuálidas, y carecían por completo de la alegría y el encanto que definían antes a las supermodelos”.
¿Es responsabilidad de las modelos la proyección de una imagen casi enfermiza? Wintour las exculpa: “Por su puesto, no es su culpa. Los diseñadores favorecen hoy en día casi unánimemente un ideal poco vivaz y homogéneo”.
Tampoco es que Vogue se caracterice por potenciar un ideal de belleza más rollizo. Al fin y al cabo, las modelos que trabajan en los reportajes de la revista son las mismas que luego ocupan las pasarelas. ¿A qué se debe esta toma de postura? ¿Quizás a una preocupación por la salud femenina? Más bien no.
Las críticas de Wintour se dirigen a una industria de la moda que, ironías de la vida, no ha sabido leer las tendencias que se dejaban ver en la calle y se ha quedado desfasada: “Estos son tiempos extraños en la industria de la moda. Me parece que nuestros principales talentos, tan aficionados normalmente a anticipar los deseos y preocupaciones de su público, están completamente desconectados de la corriente cultural”.
No le falta razón en este último punto: los medios –los generalistas, no los dedicados a la moda–, los profesionales de la salud y la gente corriente de la calle lleva años hablando sobre la extrema delgadez de las modelos, pero colección tras colección, las mujeres que desfilan sobre las pasarelas, repiten una y mil veces el escuálido estereotipo. ¿Podrá Wintour, con su siempre influyente editorial, cambiar algo en la industria?
Ella por si acaso señala aun acontecimiento que tendrá lugar este año y que podría servir para cambiar la conciencia global: los Juegos Olímpicos. “Dadas las Olimpiadas de Pekín y la gran atención prestada a los héroes deportivos profesionales, podría ser el momento oportuno para celebrar los físicos saludables y tonificados. Urjo a los diseñadores para que consideren el atletismo y la vitalidad como activos en la creación de la gran moda”, remata.
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