Lunes, 28 de abril de 2008
DECORACIÓN
Una casa de verano
Facilisimo.com* - 31/03/2008
Enamorarse de un determinado paisaje tiene sus consecuencias. Y si no, que se lo digan a Susana y a su familia, residentes de un pueblo de Valladolid que pasan las horas contando los días que faltan para disfrutar de un adosado situado en Prellezo (Cantabria). Al principio, acudían a campings localizados en la zona. Después, comenzaron a alquilar pequeños apartamentos hasta que, finalmente, se presentó la oportunidad de comprar una vivienda en el lugar y no se lo pensaron dos veces.
Su orientación hacia el sur proporciona a sus habitantes más horas de sol, al tiempo que evita la humedad. Pero, sin duda, el gran atractivo de esta construcción es el enclave que la abraza, puesto que los majestuosos Picos de Europa le sirven de telón de fondo. Los 56 m2 de los que dispone esta propiedad han sido decorados con un mimo excepcional y con grandes dosis de ingenio, ya que parte del mobiliario y de los objetos decorativos que lo visten son artesanales.

Susana tenía muy claro cómo quería que fuese el cuarto de los pequeños, y el resultado se puede apreciar en la primera imagen. Tras plasmarlo en un dibujo, su amigo carpintero hizo el resto. La habitación dispone de tres camas de pino macizo. Algunos tableros han sido protegidos con una mano de pintura. La escalera se apoya en un estante que debajo tiene un perchero. Un pequeño puf completa la estancia.
Frente a la cama, en la segunda imagen vemos un diván de forja negra adornado con diferentes cojines al que se le ha asignado una doble funcionalidad: bien es empleado como sofá, bien es aprovechado como cama supletoria para las visitas. El desván se completa con un armario de estructura abierta, una butaca en fibra natural y un biombo que otorga cierta intimidad.

El dormitorio principal de este hogar entre montañas, visible en la primera imagen, ha encontrado en el color blanco un instrumento perfecto para multiplicar la luminosidad. El cabecero de la cama vuelve a ser la estrella de la estancia. Esta vez, Susana ha utilizado una barra de bambú que sostiene, a modo de cortina, una tela que hallamos repetida en cojines y cubre canapé.
La falta de espacio agudiza la pericia, por eso, al ver que no era posible colocar dos mesillas de noche, se optó por hacer más cortas las patas de dos pequeñas mesas altas, como se ve en la segunda fotografía. Con el fin de almacenar la ropa adecuadamente, se apostó por un armario de pared a pared pero, en vez de cerrarlo del todo, una parte se tapó con cortinas.

Salón y comedor conviven armónicamente. En la pared de la izquierda, situada en la parte que corresponde a la entrada de la vivienda, se ha operado una solución decorativa sorprendente. El material del zócalo es tela de rafia, como se ve en la primera fotografía, y para su remate se ha usado un listón de madera por el que se reparten conchas de madera que actúan de prácticos percheros.
El blanco imperante busca su contraste azul en los motivos de las cortinas, en los tapizados y hasta en las servilletas de papel, como se ve en la segunda imagen. Los dos taburetes colocados frente al sofá son también obra del carpintero amigo de la familia. Comedor y vitrina desprenden un regusto colonial. El pequeño jardín es la excusa perfecta para comer al aire libre.
El mueble de la televisión, presente en la última fotografía, ha sido reciclado y plenamente restaurado. A esta pieza de los 70 le han colocado ruedas y un sobre nuevo. Susana confiesa que el detalle de los altavoces no le convence, pero admite que es un método muy bueno para que el entretenimiento audiovisual esté en el mismo sitio y pueda girarse a la vez con total comodidad.
*Contenidos facilitados por www.facilisimo.com. (Texto Alicia Aragón)
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