Sábado, 11 de julio de 2009
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@Jacobo Corujeira - 15/04/2008

La “solicitud de medidas cautelares por vulnetración del derecho a la propia imagen” que ha presentado la hermana de la princesa de Asturias, Telma Ortiz, junto a su pareja, Enrique Martín Llop, (ver noticia) se debe a que los dos “forman una pareja de jóvenes normales, que trabajan como otros jóvenes lo hacen, que viven y sienten como miles de jóvenes de su edad y que van a ser padres como muchos otros jóvenes lo van a ser también, pero no pueden llevar una vida normal”. El motivo, de acuerdo con lo expuesto por sus representantes legales en el escrito remitido al juzgado, es que “sin su consentimiento y sin que ellos lo pretendan, algunos –los demandados–, han decidido poner precio a su imagen y a sus quehaceres cotidianos para comerciar y lucrarse a costa de ellos”.
Ortiz y Martín solicitan de la juez que los medios demandados “se abstengan de captar, publicar, distribuir, difundir, emitir o reproducir por medio alguno imágenes o instantáneas” suyas. La solicitud fue presentada en los juzgados antes del nacimiento de la hija de la pareja, y es éste uno de los motivos que influyó en la solicitud de la adopción de medidas sin la audiencia del demandado, extremo éste que finalmente fue desestimado por la juez. Las informaciones publicadas por estos medios pasarían por carecer “de proyección pública o interés social y, en todo caso, no se captan en actos públicos o protocolarios”.
“Que alguien sea hermano o pariente de una personalidad pública relevante”, continúa, “tampoco da derecho a nadie a invadir su esfera personal ni su intimidad”. La necesidad por parte de Telma Ortiz y Enrique Martín Llop de un “espacio físico y espiritual excluido del resto de la sociedad” se basa, según el documento, en su “derecho a poseer su intimidad, a tener una vida privada. Tienen derecho a que los demás no sepan qué hacen, dónde están o dónde van”.
Gran parte de la fundamentación jurídica del escrito se basa en la definición del concepto de “personaje público”, para lo cual los abogados de Ortiz y Martín se apoyan, paradójicamente, en el caso de la denuncia de la princesa Carolina de Mónaco contra una revista alemana por publicar instantáneas suyas en actos cotidianos, y en uno de Alberto Alcocer contra la revista Diez Minutos.
La Princesa de Asturias aparece citada como hermana de Telma del siguiente modo: “La demandante es hermana de Dª Letizia Ortiz, sin que (...) se extienda” a ella “los efectos de la condición de personalidad de relevancia pública que por razón de su matrimonio ha pasado a ostentar Dª Letizia”. De acuerdo con el texto, la hermana de la Princesa de Asturias y su pareja “no son personajes públicos” y “ni aunque tuvieran tal consideración –que no la tienen–, los actos que realizan carecen de interés público” y “la curiosidad pública ha de ceder frente al derecho a la propia imagen”.
Ortiz y Martín “no quieren el comercio de sus vidas ni desean que públicamente se conozca si van o vienen, si se besan o no, si leen un libro o si celebran su cumpleaños”. El próximo 12 de mayo a las 10 de la mañana la juez María Lourdes Pérez Padilla decidirá sobre el asunto. Allí deberán presentarse los responsables de una treintena larga de medios: la revista Pronto, Vivir Fin de Semana, Qué Me Dices, ElConfidencial.com, El Confidencial Digital, Semana, ¡Hola!, Diez Minutos, Sorpresa, Tiempo, la desaparecida Diva, Gala, Lecturas, El Semanal Digital, Metro, Veinte Minutos, El Siglo de Europa, Qué, Mujer Hoy Corazón, Antena 3 Televisión, Telecinc, La Sexta, Cuatro, Televisión Española, Telemadrid, Canal Sur, Canal 9, Canal 8, la agencia Enfoque Reportajes, la agencia Korpa, Europa Press, Euroimagen y Comunicación, Prisma Internacional y Quenn Internacional.
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