Martes, 20 de mayo de 2008
LA ENTREVISTA
Jacqueline Pascarl: “El rapto de mis hijos me sumió en un estado de pura supervivencia”
Jaqueline junto a sus hijos
@Pedro Miranda - 06/05/2008
Jacqueline Pascarl es un ejemplo de superación personal y de lucha. Casada y posteriormente separada de un príncipe de Malasia, vio como su ex marido, Bahrin, secuestraba a sus dos hijos en julio de 1992 y se los llevaba con él a su país, consiguiendo que a Jacqueline le prohibieran la entrada en el mismo. Catorce años más tarde, en marzo de 2006, esta mujer consiguió reunirse de nuevo con Iddin y Shahira, sus hijos. Fueron catorce años de sufrimiento en los que, lejos de venirse abajo, dedicó buena parte de su vida a ayudar a madres en su misma situación.
“Aquel rapto me sumió en un estado emocional de pura supervivencia, afortunadamente, mis amigos fueron mi tabla de salvación y nunca me di por vencida, siempre confié en que, tarde o temprano, podría recuperar a mis hijos. Pero hubo muchos momentos de total desesperación. Incluso pensé en suicidarme, menos mal que abrí los ojos a tiempo y di marcha atrás”, dice.
¿En esos años de separación, pudo ponerse en contacto con ellos?
Quise hacerlo, pero fue imposible. No podía entrar en el país, les enviaba cartas, mensajes de todo tipo… que nunca llegaron a su destino. Su padre les escondía todo.
¿Y cómo se produjo el reencuentro?
Un día recibí un correo electrónico de una chica que pedía ayuda para encontrar a su madre. Se llamaba igual que mi hija y me dio un vuelco el corazón. Porque, efectivamente, era ella. Mantuvimos un contacto fluido por Internet, hasta que Shahirah pudo abandonar el país y reunirse conmigo. Mi hijo Iddin pudo hacerlo meses más tarde, pero ahora sigue estudiando en Malasia, y en cuanto acabe sus estudios se vendrá a vivir a Australia con su hermana y conmigo. Ya es mayor de edad y puede decidir su futuro.
Convirtió su lucha en un acto reivindicativo para todos aquellos padres con hijos secuestrados.
Claro, porque los raptos se producen por una cuestión de poder y de venganza, y éramos muchos los que nos enfrentábamos a una situación tan terrible como injusta. Desde 1994 he participado en casos de rescate de setenta niños. Las estadísticas indican que son más de treinta mil los niños secuestrados por el padre o la madre en los países occidentales. Yo imparto seminarios sobre el tema por todo el mundo. La esperanza siempre ha sido mi gran motor, el que me daba fuerzas para luchar.
Su Fundación, la Empty Arms Network ha sido, y es, el canal por el que se producen las ayudas a los afectados. Paralelamente a esto, colabora con el programa CARE…
Llevo años colaborando en ese programa, soy embajadora especial de CARE y he estado en varias zonas conflictivas, en Kosovo, Bosnia, Timor Oriental… Un proyecto que se llama ‘Operación Ángel’ nos ha permitido ayudar a madres con hijos atrapados en medio de territorios en guerra. Hay que ayudar a los más necesitados, a los más pobres, a los desamparados, a los sin techo… No te puedes quedar con los brazos caídos cuando puedes hacer algo solidario por los demás. Es una lucha que no acaba nunca.
En un cementerio musulmán de Bosnia descubrió dos tumbas en cuyas lápidas aparecían los nombres de sus hijos…
Fue una casualidad que me hizo sentir verdaderamente mal. No eran las tumbas de mis hijos, pero podían haberlo sido. Se puede imaginar la angustia que una puede sentir en momentos como aquellos. Pero, hoy, soy una madre feliz.
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