Domingo, 11 de mayo de 2008
JOYAS
Carrera y Carrera salta al albero con ‘De Luces’
@Vanitatis.com - 07/05/2008
Escasa puede parecer la vinculación femenina con el mundo del toreo, pero no hay que dejarse engañar por las primeras impresiones. Al contrario de lo que se parece, la relación de la mujer con los ruedos es intensa y se inició en tiempos tan lejanos como el último cuarto del siglo XVII, cuando comenzó la fiesta tal y como es entendida en la actualidad. Ella es fuente de inspiración para muchos toreros, lo ha sido antes y continuará siendo así, al igual que lo son el rojizo color de la arena o la majestuosidad de los trajes de luces.
Igual que ellas son las musas del toreo, la tauromaquia se convierte ahora en fuente de la que manan las más sofisticadas joyas. Sí, porque los orfebres de Carrera y Carrera han centrado su atención en el ruedo y, sobre todo, en los trajes de luces (todo un arte de realización, de lujo en el detalle y una fiesta para la vista) para crear De luces, su colección para 2008. El mismo mimo que los costureros dedican a la creación del traje es el que ha depositado la firma madrileña para su colección: cada una de las joyas de De luces bebe de los tendidos de la plaza, surge con las castañetas, nace del aplauso enfervorecido de la afición.
“Era meta imposible representar y trasladar el espíritu de los trajes toreros al mundo de la joyería en unas pocas piezas”, explican desde la firma. Por eso han creado tres líneas diferenciadas. El oro amarillo y los diamantes dominan en las dos primeras, ‘Ruedo’ y ‘Pasodoble’. En ellas, cada uno de los anillos, pendientes, brazaletes y collares que las componen recrean desde las castañetas –el bordado rígido que aparece en los hombros de los trajes de luces– hasta los bordados de flores que lucen los diestros en la chaquetilla y piernas, realizados a mano con hilos dorados y plateados. Todo ello sin olvidar la forma del ruedo con el movimiento, el baile de la luz del sol y las vibraciones que se sienten con los aplausos del respetable.
Los diamantes rosa que jalonan buena parte de las piezas de ‘Ruedo’ le dan a la línea un look vintage, sofisticado y rebosante de glamour. Entre todas las piezas, es la sortija con el nombre de la línea la que más destaca, por su diseño, proporción y el movimiento. Sin embargo, esa oscilación adquiere un grado superlativo en ‘Pasodoble’. La segunda línea de De luces presenta piezas de joyería cuyos elementos constitutivos se desplazan sobre la propia estructura. Pensada para una mujer urbana y chic, tiene como emblema la pulsera rígida Pasodoble.
Como no podía ser de otro modo en una maison de la talla de Carrera y Carrera, la alta joyería también tiene un hueco en De luces. El oro blanco y los diamantes componen la base de las piezas y las dotan de una espectacularidad digna de un museo. Se trata de joyas en forma de lágrima cuya complejidad técnica (el trabajo el oro, el engastado de los diamantes) no logra ocultar la belleza intemporal del objeto.
La versatilidad de De luces la convierte en una colección con joyas de proporciones y líneas muy diferentes entre sí, que se adaptan tanto a los looks más informales (para los que las sortijas y los collares de grandes proporciones son los ‘must have’ de la temporada) como a los más clásicos de noche, en los que lo clásico y los diamantes siguen siendo los reyes.
Una colección tan cuidada como De luces no podía descuidar el aspecto gráfico. Las piezas adquieren un brillo diferente cuando las lleva la modelo Almudena Fernández, que vuelve de este modo a ser retratada por el ojo de Mario Sierra. El fotógrafo reunió a la modelo con el torero Eugenio de Mora en ese lugar secreto y mágico donde telas y bordados toman vida, el taller del sastre. El resultado, unas imágenes que descubren nuevos aspectos sensoriales y emocionales de las joyas. Porque en el toreo cada gesto es único e irrepetible... como los momentos que se pasan con las joyas.
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