Sábado, 11 de julio de 2009
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@Vanitatis.com - 19/06/2008

Muchos famosos se vuelven locos por los coches. No es algo de extrañar, pues son objetos bastante caros y en muchos casos sirven para recordar a los demás lo bien que van sus vidas. El amor por la velocidad y las cuatro ruedas se multiplican si a la fama se le añaden los ceros de la cuenta corriente, y entonces aparecen casos como los del futbolista David Beckham, que puede pasarse hasta 15 días sin repetir vehículo.
Cierto es que en muchas ocasiones estos coches no son fruto de una compraventa normal, sino que a veces se trata de vehículos cedidos o incluso de regalos, porque a cualquier marca le interesa ver a uno de los mejores ‘anuncios andantes’ conduciendo uno de los suyos. Por ejemplo, durante su estancia en el Madrid recibió en cesión un Audi TT, al igual que muchos de sus compañeros.
De todos modos, un coche como este resulta casi un carromato para un hombre como el jugador de LA Galaxy, poseedor de vehículos de una gama mucho más alta, como dos ferraris (un 360 Módena Spider y un 550 Maranello) o un Porsche 911. Por supuesto, en su garaje no faltan vehículos más ‘para todos los días’, como un Mercedes SL 500. Otro caso aparte es el de los tres BMW X5 que conducía por Madrid y que le fueron sustraídos.
El primero lo había comprado blindado, animado por el temor a que uno de sus hijos fuera secuestrado. El segundo fue hallado en Macedonia, aunque él nunca lo llegó a reclamar y pertenece desdee hace un año al gobierno del país, que lo utiliza como vehículo oficial de algunos de sus ministros. A él, como no había puesto un duro por ellos (también eran una ‘cesión’ publicitaria) de ha dado bastante igual recuperarlos.
Sean alemanes, italianos o británicos, a Beckham le gustan los coches potentes: siempre elige los modelos con mayor número de caballos para conducir. Además de los BMW cuenta con otros todoterreno, como un Lincoln Navigator o un Range Rover V8, pero también guarda un pequeño hueco en su corazón para la madre patria británica: los mejores deportivos ingleses también se encuentran en su ‘fondo de garaje’: un Aston Martín DB7, un Jaguar XKR o un TVR Cerbera conviven en su aparcamiento. Casado con una persona tan adicta a la ropa, no es de extrañar que él tenga el mismo afán consumista con los coches. Al fin y al cabo, dios los cría y ellos se juntan.
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