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Los defectos de Beckham

@Vanitatis.com - 03/07/2008

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Los defectos de Beckham
 David Beckham (Efe).

Es guapo, simpático, padrazo, tiene un físico tremendo, unas piernas cuyo valor es incalculable y la capacidad de convertir en oro todo lo que toca pero, como humano que es, también tiene sus defectos, y no son pocos... Cuenta el Daily Mail que a Victoria su chico le trae loca y que todo iría genial si no fuera por el desagradable aliento de su chico. Cuando abre la boca, emana un poco apetitoso olor a pescado. Al parecer la causa está en las dos píldoras nutricionales de aceite de pescado con Omega3 que el futbolista se toma cada mañana para recargarse de energía. Victoria no se atreve ni a acercarse y mucho menos a besarle. El problema habría llegado al punto de que la ex Spice habría tenido que pedirle por todos los medios que dejara estas pastillas pero, además de que Beckham cree en ellas y en su capacidad de recargar las pilas, es la imagen del producto.

David Beckham, que el año pasado unió su academia a Findus MEGAO3 para promover el deporte y un estilo de vida sano a todas las edades, dice que "la ciencia del deporte ha progresado tanto desde mis primeras experiencias y en la David Beckham Academy sabemos que enseñar a los niños a ser más activos significa mucho más que simplemente enseñarles capacidades técnicas. Para mantener un buen estado físico a lo largo de la vida, tanto si se es atleta como si no, se necesita llevar una dieta equilibrada; por ello, MEGAO3 Omega-3 es una buena medida que enseñamos en la Academia".

Manías de estrella

Además del apestoso aliento, el futbolista tiene otros defectos en forma de manía: llegó a confesar que es obsesivo compulsivo, que todo lo coloca de dos en dos y que esconde aquello que crea que no está orientado como debería. Las latas de bebida deben estar siempre en fila, nunca en grupo, etc. Este trastorno del comportamiento lo sufren una de cada 70 personas pero en el caso de David es muy acentuado.

"Sufro un desorden compulsivo-obsesivo que me obliga a poner los objetos en línea recta o por pares. Así, meto en el refrigerador los botes de Pepsi y si (me parece que) hay uno de más, lo meto en cualquier armario. Cuando entro en la habitación del hotel, antes de relajarme, tengo que hacer desaparecer todos los papeles y libros y meterlos en un cajón. Todo tiene que estar perfecto", dice. También ha confesado su adicción a los tatuajes que justifica en parte por cierto masoquismo. “Victoria me considera un tipo raro por ello”, asegura.

Vivir con él debe ser un poco estresante, porque, además de todo esto, siempre debe llevar un traje blanco en la maleta haciendo juego con sus muebles, se compra cuarenta calzoncillos cada quince días y debe tener ordenadas sus camisetas por colores. En su cocina tiene tres frigoríficos: “uno para alimentos en general, otro para ensalada y el tercero para bebidas. En el de bebidas, todo tiene que parecer simétrico”, y no sabemos más porque nunca lo ha contado pero seguro que las hay. Visto lo visto, será un super-hombre fuera de casa, pero de paredes hacia dentro... ¡que se lo coma Victoria!

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