Sábado, 11 de julio de 2009
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Asistentes a la fiesta de Suárez
@Paloma Barrientos - 05/07/2008
Mientras estuvieron los malayos en el poder, la vida social de Marbella dejó de brillar. Las fiestas de toda la vida como la Gala de la Cruz Roja, la del Cáncer o similares se convirtieron en una suerte de concentración de personajes del cutrelux donde los dinios de turno se codeaban con elementos del mismo grupo étnico. El glamour de otras épocas no sólo había desaparecido, sino que los VIP’s de siempre y la jet internacional huyeron a sus palacios de verano.
Los malayos, sus amigos y sus consortes se hicieron los amos de las reuniones sociales saturando con sus excesos visuales la iconografía de la ciudad. Los hombres aparecían por el Marbella Club o cualquier local de moda con camisas de seda -preferiblemente negras- en plan “pecho lobo”, chaquetas de smoking de materiales imposibles y mucho oro en forma de cadenas y relojes tamaño king size. Las señoras, con la estética de referencia de Mayte Zaldivar, Marisol Yagüe o la bruja Lola. Rubias a golpe de mecha, vestidos estrechos dos o tres tallas menos de la necesaria. Y por supuesto muchas de ellas adornadas con todas las alhajas que guardaban en la caja fuerte.
En esos años el ‘menos es más’ dejó de pronunciarse. El lema era ‘más, siempre más y mucho más’. Después para muchos de estos personajes excesivos llegarían las vacas flacas con la “limpia” policial y judicial que sirvió para que la zona se recompusiera poco a poco.
Y así estaba la situación de estancada cuando firmas comerciales de superlujo han vuelto a incluir a la Joya de la Corona de la Costa del Sol como ciudad puntera. Los primeros en convocar fueron la familia Suárez. El motivo de la reunión fue la inauguración de su joyería en la llamada ‘Milla de Oro’ (Ver Marbella recupera el glamour) donde volvieron a desfilar las viejas glorias y sus herederos sociales. Gunilla Von Bismarck, de la que poco o nada se sabía desde que su ciudad se convirtió en el escenario de una película de acción donde los “malos” campaban a sus anchas, se mostró en carne mortal. Explicó que su “desaparición” se debía a lo mucho que viajaba. Desde que heredó, Gunilla se dedica a gestionar su patrimonio y a vivir de las rentas. Por su parte, Luis Ortiz (más marido que nunca a pesar de ser su ex) no se cortó un pelo y aseguró que desde que habían desaparecido los “chorizos” se vivía mucho mejor.
Si los Suárez abrieron la temporada, la boda de Valeria (hija de Enrique Loewe) este sábado en la iglesia de Nueva Andalucía convertía la zona en centro neurálgico de poder y dinero. Le seguirán la inauguración de la primera tienda Missoni el día 12 de julio con una velada en el Marbella Club donde Carmen Valiño recreará la estética de los años dorados. Además de las titulares Missoni -Angela, Margarita, Luca…-, la bella Laura Ponte y Joaquín Cortés ejercerán de invitados de categoría.
El 25 de julio la sorpresa vendrá de la mano de Audemars Piguet que presenta en exclusiva su nueva línea de relojes y alta joyería. La puesta en escena será a lo grande. En el Palacio de Exposiciones y Congresos van a recrear un pueblo suizo con todo el atrezzo completo: nieve, abetos, casas de madera como la de Heidi y su abuelo…. Por el momento la lista de invitados forma parte del gran secreto. Sólo ha trascendido que apellidos y títulos nobiliarios importantes tanto nacionales como europeos acudirán a la cena de gala. Esta firma relojera es la preferida del rey y sus hijos. Las infantas regalaron a sus novios como regalo previo a la boda sendos relojes. Y el rey al príncipe por su cuarenta cumpleaños una edición limitada y especial del Royal Oak Volcano que sólo se puede adquirir por encargo y no baja de los 18.000 euros. Aunque en el caso del heredero seguramente le harían precio. La lista de espera para ser dueño de unas de estas piezas es larga. Incluso para las que no bajan de los 800.000 euros.
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