Viernes, 14 de mayo de 2010
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@Paloma Barrientos - 01/09/2008

Los novios querían una boda discreta y con poca repercusión mediática. Hasta la fecha elegida parecía que tuviera que ver con esa idea de moderación pública. Un 30 de agosto, con la operación retorno en todo su apogeo y con la prensa aún repartida por los centro neurálgicos de veraneo, era más que un aval para mantener esa intimidad nupcial. Como no pudo ser se dieron todo tipo de facilidades, como debe ser cuando la novia, Cristina, es la hija de Juan José Hidalgo, cabeza visible de Globalia (Air Europa, Halcon Viajes, Travelplán, Pepecar…) y hermana de Javier, director general de la empresa y un joven que ha sabido compaginar el trabajo con la visión lúdica de la vida y con amistades tan dispares como Leonardo di Caprio, Ronaldo, Paulina Rubio o el padre Garralda.
Pero quizá la anécdota de la noche tuvo nombre y apellido de ministra. Magdalena Álvarez apareció en su flamante coche. Bajó la ventanilla y al observar a los reporteros que esperaban en la puerta de la llegada de los ilustres ordenó al chofer dar la vuelta y perderse en la noche. Después se supo que prefirió entrar por la zona del servicio. Puede ser que el temor a las preguntas que le pudieran hacer los periodistas fuera la causa de esa decisión. El miedo escénico desapareció en cuanto se unió al ambiente festivo de la boda. Cuentan otros invitados que la ministra disfrutó una barbaridad con las canciones de Maná –en vivo y en directo–, con los temas bailables de Gispsy Kings y el solo de Paulina, que tuvo de acompañante coral al padre de la novia.
La elección del lugar tuvo mucho que ver con la amistad que mantiene el padre de la novia con Pedro Trapote, dueño de las discotecas Joy Eslava y Pacha y directivo del Real Madrid. La finca, que forma parte del entorno del Real Sitio de Aranjuez, ha sido escenario de muchas de las mejores fiestas organizadas por Trapote y su mujer Begoña. Cuando la familia Hidalgo le planteó la idea de la celebración nupcial, el generoso empresario no dudó en cederle su casa. Ramiro Jofre fue el encargado de la decoración, tanto del recinto donde se ofició la liturgia religiosa como del convite, todo en una gama de morado que entusiasmó a los invitados por el buen gusto en que estaba montada la decoración.
Para el intercambio de anillos se organizó una carpa central presidida por una talla de la Virgen del siglo XI propiedad de los dueños de la casa. La novia eligió un diseño de Alta Costura de Manuel Mota, un palabra de honor de línea forreau de seda natural aserenado por delante y con una espectacular cola de tres metros. Tras el “si quiero”, los invitados pasaron a otra zona donde se sirvió un esplendido cóctel y a continuación la cena a base de trufa y puré de patata, solomillo (que llegó caliente a los 750 comensales) con cebollitas francesas. De postre, lingote de chocolate. A las cuatro y media el resopón con dos clases de risotto, con bogavante y con verdura. Alrededor de las seis de la mañana se despedía de los anfitriones el grupo más joven.
Cristina es licenciada en Publicidad y Relaciones Públicas. Durante sus estudios realizó prácticas en Halcón Viajes. Hace tres años se incorporó a la empresa familiar como adjunta a la dirección de Marketing y en el 2006 fue nombrada Directora General de Marketing del Grupo Globalia. El año pasado planeo junto al presidente de Halcón Viajes Fernando García Gascón ‘resucitar’ a Curro,el oficinista que se fugó en la década de los noventa al Caribe.
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