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Sábado, 11 de julio de 2009

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¿Se ha olvidado alguna vez su dentadura en un hotel?

¿Se ha olvidado alguna vez su dentadura en un hotel?

@Jacobo Corujeira - 24/09/2008

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¡Ah, los viajes! Cada vez que hacemos y deshacemos el equipaje, un nuevo lío: clasificar la ropa, organizar los objetos personales, distribuir adecuadamente todo dentro de la maleta... y eso sin contar el estrés de la partida y las carreras para llegar al aeropuerto o al tren. Es normal que muchas veces se nos olviden cosas en las habitaciones, cacharros que pueden ser simples souvenirs de un viaje o utensilios más necesarios en la vida diaria. ¿Se ha dejado alguna vez algún objeto comprometido en la habitación? No se preocupe, no es el único: los despistados son muchos y sus olvidos, muchos y variados.

Quizás el más escurridizo de todos sea el teléfono móvil: como apéndices inseparables de nuestras vidas, siempre están con nosotros y por lo tanto las probabilidades de dejarlo ‘aparcado’ en la habitación son muchas, pero no es el único objeto cotidiano que las limpiadoras se encuentran al hacer zafarrancho de combate después de nuestra partida: fundas de almohada, libros, medicinas, bolsas de aseo, pijamas o botellas de alcohol aparecen debajo de las camas, sobre los sillones o en las estanterías del baño y pasan a los cuartos de objetos perdidos de los hoteles, donde suelen permanecer durante algunos meses.

 

Sin embargo, lo más sorprendente está por llegar. Es normal que alguien se deje olvidado un best seller junto a la mesilla de noche, pero otras pérdidas suenan cuando menos incomprensibles. ¿Quién se deja olvidado un joyero o un móvil de última generación y no lo reclama cuando se ha dado cuenta de la pérdida? Posiblemente alguien que no sepa dónde se lo ha dejado y que carezca de intuición para averiguarlo.

 

Pero la lista de objetos se amplía hasta límites insospechados. Desde una báscula de peso a un cazo de cocina, los objetos que se encuentran las gobernantas al limpiar los cuartos vacíos superan el límite de la imaginación. “A veces resulta difícil explicarse cómo una persona puede olvidarse su dentadura postiza o sus prótesis de pecho sin darse cuenta”, afirma sorprendida María del Carmen Rueda, gobernanta general del Holiday Inn Madrid.

 

Hay otra clase de cosas que quizás no se dejan por olvido, sino a conciencia: nos referimos a las clásicas combinaciones eróticas compuestas por una película, un disfraz para ambientar la escena y algún juguete para animar el cotarro. En este grupo destacan una bota de vino junto a unos calzoncillos encontrados en otro establecimiento de Holiday Inn: averiguar cuál fue el uso exacto de este pack puede resultar imposible, pero imaginarlo garantiza unas cuantas carcajadas.

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