Paris Hilton (Efe)
De las peculiaridades de las peticiones de una rubia americana llamada Paris Hilton ya hemos ido sabiendo bastante a lo largo de estos días. Desde su espantada y posterior encierro ante la entrega de un preservativo por parte de un reportero hasta su petición de que nadie la tocara (Ver noticia).
Supimos de su salida por Madrid para asistir a una fiesta en su honor que tenía como temática la famosa Movida Madrileña. Y ahora conocemos los pormenores de su estancia en el Hotel Palace, uno de los predilectos de las celebrities cuando visitan nuestro país. Allí estuvo alojada desde el lunes por la noche hasta el miércoles a las nueve y cuarto de la mañana.
La llegada de Paris al hotel no podía ser de otra forma que en una limusina, pero no una cualquiera, sino en un Hammer Limusine de color negro extra large. A pesar de que no es una cuestión de presupuesto, Paris no pudo alojarse en la suite real, ya que está en plena reforma. En su lugar, la nieta del fundador de la cadena de establecimientos Hilton se alojó en la suite ejecutiva situada en la segunda planta del edificio que cuesta 800 euros por noche y tiene 83 metros cuadrados de espacio. Junto a ella, su secretaria y en otra habitación un imponente guardaespaldas que no la dejó ni a sol ni a sombra durante su estancia en la capital madrileña.
Pidió que colocaran flores blancas por toda la habitación que no desprendieran ningún tipo de aroma. La flor elegida fue el tulipán. Además, solicitó triple juego de toallas y triple servicio de agua con y sin gas. También pidieron una plancha y numerosas perchas, y no era para menos porque Paris venía con cuatro maletas entre las que al parecer se escondían sus pantuflas de andar por casa. Esas que, en una oda a su life stile, dejó impactadas a las camareras de un hotel parisino por ser también de tacón, más comedido de lo habitual (unos seis centímetros) pero tacón al fin y al cabo.
En lo que respecta a sus hábitos alimenticios, al parecer lleva una dieta muy normal. El único capricho que solicitó fue un poco de foie que ingirió en su habitación. Suponemos que fue lo que le ayudó a superar el mal rato de la mañana, porque a continuación volvió a sonreír de la forma habitual y prodigarse en saludos. ‘Hello! hello! hello!’, ‘Hi, I’m Paris’ y ‘thaank youuu!’ se convirtieron en consigna a partir de ese momento. Esa y la orden expresa de que los periodistas no la tocasen y que el personal del hotel no hablara con ella aunque se la encontrasen en los pasillos. Menos mal que había venido a presentar un portal para hacer amigüitos.
A pesar de todo, las exigencias de Paris han sido bastante mundanas si las comparamos con las de otros que incluso viajan con su propio inodoro o que solicitan baños de agua mineral para sus mascotas. (Ver '
¿Qué hacen las celebrities en los hoteles?'). Es lo que tiene ser rico y famoso.