Publicidad

¿El problema era Gabilondo?

@Nacho Gay - 08/09/2010

¿El problema era Gabilondo?
 

Echan mano de Manu Carreño en Cuatro como quien solicita la intervención de salvamento marítimo en un naufragio. “Oiga, ¿es la sección de deportes? Pues mándeme un par de flotadores al informativo vespertino, que se me hunde”.

Apareció este buen señor el pasado lunes en su nueva ubicación con un gesto de incredulidad manifiesto. El mismo que tenemos todos. Ni la mismísima virgen de Guadalupe desentonaría más presidiendo la entrada de la cadena nihilista del grupo Prisa, de lo que extraña ver a uno de Los Manolos hablando del Ibex 35 en prime time.
Por lo pronto, Carreño compaginará ambos oficios. Por las tardes será cronista de evidencias y chascarrillos futbolísticos y por la noche hombre serio de informativos, con la particularidad de que, en este caso, lleva los calzoncillos por encima de los pantalones de Armani. Manías de superhéroes mundanos.
Pero Cuatro ha colocado a Manu Carreño al frente de su noticiario ‘rey’ (codifiquemos este texto en la jerga habitual del susodicho), no como medida desesperada de última hora, sino como decisión meditada desde hace tiempo. De hecho, sonó su nombre para sustituir a Gabilondo cuando éste, al ver que Vasile amenazaba con sodomizar a su hija adoptiva, una televisión vendida al mejor postor por el moribundo grupo Prisa, cogió las de Villadiego y se marchó a CNN+, bunker incorruptible de la progresía.
El hecho es que, finalmente, la directiva de Cuatro, que como visionarios están ahí, ahí con Aramis Fuster, se inclinaron por la figura de Javier Ruiz, hasta entonces presentador de Noticias Cuatro 1. Y Carreño ocupó por un tiempo el puesto de Ruiz. El resultado es de todos conocido. Javier Ruiz no sólo no ha conseguido mejorar a su predecesor, sino que lo ha hecho bueno, demostrando que el problema fundamental no era precisamente Gabilondo, o su denostado informativo de autor, sino el horario, los contenidos y la estructura del mismo que, en esencia, han permanecido tras su marcha.
No deja de tener gracia que una cadena que ha criticado a laSexta por convertir sus informativos en una verbena de sucesos, gore y videos chorras de Youtube, haya tenido que recurrir a los servicios de uno de sus rostros más comerciales para levantar su noticiario principal. Aunque, claro, toda maniobra arriesgada tiene un precio. Y en este caso ningún espectador podrá evitar pensar, mientras escucha a Carreño hablar de tal guerra internacional o tal conflicto bilateral, que éste no se ha desarrollado en un estadio, al pie del cual se encuentra Manolo Lama esperando que le den pie para narrarlo.
El rostro del informativo vespertino siempre ha sido una marca para la cadena. Una especie de estandarte. Prats en Antena 3, Piqueras en Telecinco... Cuatro ha pasado de Gabilondo (buque insignia de cierto tipo de socialdemocracia) a Manu Carreño (locutor de heroicidades profanas) sin solución de continuidad.
Compártelo en Facebook

2 .- Gabilondo es uno de los más grandes periodistas que ha dado este país. Le censuro algunas pifias que les ha pasado a los sociatas pero el tío siempre tenía cosas interesantes que contar. Por lo menos en el último programa que hacía en CNN.

jbm1966

08/09/2010, 20:16 h.

 Responder

|

 Marcar como ofensivo

|

 Me gusta (0)

|

#

1 .- GABILONDO:
Periodista posicionado con el PSOE. Lo que nunca debe hacer un periodista [uno bueno, claro]
Me habia olvidado de el. Sigue trabajando? No?, pues que bien. Que siga asi, retirado y cuchicheando.

cachotas

08/09/2010, 09:22 h.

 Responder

|

 Marcar como ofensivo

|

 Me gusta (0)

|

#

 

ACERCA DE

Nacho Gay. Siempre fui un niño de naturaleza bastante vaga: a los doce años todavía estaba en el paro. Así que mi madre me sentaba ante el televisor las horas muertas, para realizar tranquila sus labores (hacerse la manicura, la pedicura...), mientras la asistenta limpiaba la casa. La televisión fue mi escuela. Mi condición obligada de analfabeto funcional me convertiría, en el futuro, en carne de cañón para el periodismo. Estudiar aquella carrera fue mi primer intento de suicido. Hubo más: me licencié después en comunicación audiovisual –permítanme escribirlo con minúscula-. Más tarde, entré en El Confidencial. En fin, un descenso progresivo a los infiernos. Y desde aquel paraje les hablo de cine y de tele. Con la aflicción y antipatía -vocacional- que le reporta a uno estar permanentemente a una temperatura de casi 500 grados centígrados.

los más leidos los más leidos los más comentados los más enviados