Booty Calls: sexo sin ataduras ni compromisos

@Rebeca Royo - 14/01/2011

Booty Calls: sexo sin ataduras ni compromisos
 Gtres

Echando un ojo a los estrenos que vienen esta semana me he topado con una de esas películas para románticos empedernidos y cuyo final ya conoces antes de comprar las palomitas. Se trata de el filme Del amor y otras drogas, protagonizada por Jake Gyllenhaal y Anne Hathaway, y cuenta la historia de una pareja de amigos que procuran no comprometerse en sus relaciones. El desenlace se lo dejo a su elección, si son positivos, todo será de color rosa y acabarán comiendo perdices y si son negativos, uno de los dos acabará por pasar del otro y anidar en un lugar más cálido. Lugares comunes.

Todo esto trajo a mi mente un concepto muy de moda últimamente y que probablemente ustedes conozcan pero con otro nombre. Se trata de las Booty calls. Su traducción sería algo así como llamadas del consuelo. Y aunque pueden aportar un cierto apoyo, no se trata del teléfono de la esperanza y el gran trabajo que hacen, sino de algo más mundano; sexo sin compromiso y sin posibilidad de establecimiento de una relación futura.

La práctica del booty call está cada vez más extendida, especialmente entre los que se llaman a sí mismos singles, ese grupo de hombre y mujeres solteros que lo son de forma voluntaria, que se precian de serlo y que, además, no pretenden llegar a un estado de unión con otra persona.

Muchos de ustedes asociaran la figura del follamigo con esta práctica, y aunque no es la única, si parece ser la más extendida, puesto que la mayoría de los que lo han probado lo han hecho con amigos o gente cercana con la que no mostrar remilgos y sin más aspiraciones que las de mantener relaciones sexuales con un cierto nivel de complicidad cada vez que ambos acuerden pero olvidando la parte sentimental.

Claro que, si en algo nos diferenciamos los humanos de los animales es en la existencia de sentimientos. Hay quienes, gracias a una apertura mental total logran mantener al margen el amor, los celos y demás derivados y enfocan sus querencias hacia otros planos de su vida fuera del nivel sexual. Quienes no pueden, en muchas ocasiones acaban enamorándose de su booty call, aunque la suerte en esto es que la historia y su desenlace no saldrán en la gran pantalla y podrán decidirlo sus dos protagonistas. O al menos, uno de ellos.

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1 .- Oh estimada Rebecca

Hace tiempo que no veníamos por aquí a darte los buenos días. Hoy con el artículo de marras me recuerdas a los años mozos donde siempre estábamos dispuestos a echar un casquete a la vecina del quinto, o a la chacha del marqués.

Pero en aquella época nos preocupaba más el desenlace que tal acción pudiese originar al correr del tiempo, y los disgustos que nos llevábamos cuando te llamaban por el retraso de la regla…

Superados todos esos escollos, al día de hoy y viendo el entusiasmo de la juventud por echar un polvo virtual a través del feisbuc, pues que me consuela saber que nosotros fuimos unos privilegiados en la aportación e inicio del booty call, aunque nosotros lo llamásemos de otra manera.

Quesos y brazos de la banda del puticlú.

sassolita

20/01/2011, 13:21 h.

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