Las mujeres han mantenido una relación muy personal con el lápiz de labios durante más de 5.000 años. En antigua Babilonia, trituraban piedras semipreciosas para colorear sus labios. Los egipcios se aplicaban un delicado pigmento de color malva extraído de elementos venenosos como el yodo y el bromo, y también alheña. En el año 60 antes de Cristo, Cleopatra ideó una fórmula ‘mágica’ a base de huevos de hormiga y escamas de pescado, y hacía moler escarabajos carmín para obtener un tono rojo profundo. El mismo que a día de hoy se ha convertido en todo un must have de la temporada.
El lápiz de labios rojo siguió teniendo un significado real durante el reinado de la Reina Victoria I en el Siglo XVI. De extractos vegetales se extraía el pigmento carmesí, el contraste perfecto con la piel blanca como la nieve que Su Majestad también puso de moda. Sin embargo, el uso de cosméticos cayó en desgracia hacia mediados del Siglo XVII, y en 1770, el Parlamento de Inglaterra aprobó una ley que decía que las mujeres podrían ser procesadas si se sospechaba que habían seducido a los hombres para casarse con ellos utilizando lápiz de labios u otros medios cosméticos. En 1880, La Reina Victoria declaró que llevar maquillaje era considerado públicamente ‘descortés’.
En 1910, Elizabeth Arden hizo su aparición en el escenario de la belleza, cuando el prejuicio puritano contra el maquillaje estaba comenzando a experimentar un prometedor cambio de actitud. Y Miss Arden estaba dispuesta a apoyar esta apasionante nueva postura con un nuevo color de lápiz de labios que marcaría una tendencia.
Un poderoso símbolo de belleza
Color emblemático de Elizabeth Arden, el rojo representa una audaz afirmación de la belleza destinada a llamar la atención hacia el poder de la feminidad. A principios del siglo XX, muchas sufragistas estadounidenses llevaban lápiz de labios rojo como símbolo de independencia y desafío femenino, en su afán de escapar de las actitudes victorianas de la época. Miss Arden participó en este movimiento, llegando incluso a marchar con las sufragistas por la Quinta Avenida frente a la Puerta Roja de su propio Salón de Belleza. Escuchando su intuición como empresaria, ofreció a estas mujeres el lápiz de labios Elizabeth Arden. Con la promulgación de la 19 Enmienda en 1920, a las mujeres estadounidenses se les concedió finalmente el derecho al voto. Desde entonces, el lápiz de labios rojo sigue siendo un símbolo de poder.
Sin embargo, los cosméticos, sobre todo el lápiz de labios, siguieron siendo en su mayor parte algo marginal hasta los años cuarenta. El carmesí resultaba especialmente llamativo en Tecnicolor, y actrices como Lana Turner, Joan Crawford y Gloria Swanson contribuyeron a que este impactante tono se pusiese de moda. Los labios rojos no tardaron en convertirse en una sofisticada afirmación de un estilo cosmopolita mientras las mujeres de todo el mundo veían que las estrellas del celuloide llevaban un llamativo lápiz de labios color rojo.
A medida que miles de mujeres se unían al esfuerzo de la Segunda Guerra Mundial, Miss Arden fue creando varios tonos de rojo, como el Rojo Montezuma y el Rojo Victoria, a juego con los uniformes de las mujeres que prestaban servicio en el ejército. Ese gesto demostraba que las mujeres podían ser femeninas y fuertes, convirtiéndose la exhibición de este enérgico tono en un signo de valentía y patriotismo.
Con el lápiz de labios firmemente afianzado como producto de belleza de primera necesidad, famosos iconos de la elegancia, incluidas Elizabeth Taylor y Marilyn Monroe, siguieron siendo ejemplos del atractivo sexual rodeado de glamour asociado a este tono. Gracias a Miss Arden, el lápiz de labios rojo contribuyó a que las mujeres de todo el mundo, desde las salas de juntas hasta los eventos de etiqueta, se afirmaran con contundencia al tiempo que se sentían hermosas y femeninas. Hoy, tras 100 años de innovación en belleza, la firma celebra su aniversario con una edición limitada de su emblemático lápiz de labios rojo puro, un símbolo exquisito de fuerza y femineidad. Una bella manera de honrar a la mujer Elizabeth Arden.
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