La princesa Mary lo tenía claro. Para el tradicional posado de este año de Grasten optaría por un vestido naive, acorde con el paisaje campestre de uno de los lugares de veraneo de la familia real danesa.
Marcaron la época dorada del movimiento hippie en la década de los 70, pero cada verano vuelven con la misma fuera. Los vestidos largos de estampados florales son un básico que, además de resultar muy favorecedores y femeninos ayudan a soportar las altas temperaturas estivales.
Cada verano la reina Margarita reúne a varios miembros de su familia para posar en el castillo de Grasten ante los medios del país. Este año, entre los asistentes se encontraban su hijo Federico, la princesa Mary y los pequeños Christian, Isabella y Vicent, que hicieron las delicias de los fotógrafos junto a los dos perros de los reyes.
Además de los juegos de los hijos de los príncipes con los animales, y la ausencia de la Josephine, enferma, uno de los detalles más comentados fue el atuendo de la australiana. Para esta ocasión, la esposa del heredero eligió un conjunto de lo más acorde con el lugar en el que se encontraban, un vestido de aires hippies y estampado floral que combinó con una chaqueta color mostaza. Para completar el estilismo, optó por un colgante en forma de bellota del mismo color que el jersey de la firma Ole Lynggaard.
Al igual que su madre, la pequeña Isabella lució también un atuendo muy alegre: un vestido de estampado de flores con volantes en la falda y rebeca rosa.