

@A.Parrado - 07/06/2011

El viernes pasado, María Recasens, hija de Luis Ignacio Recasens, ginecólogo de la Clínica Ruber Internacional que asistió a la princesa Letizia en sus dos partos, le dio el ‘sí, quiero’ a su novio José Manuel, tras varios años de relación, en una multitudinaria ceremonia religiosa que se celebró en la iglesia de la exclusiva urbanización de La Florida de Madrid.
La novia, que llevaba un vestido del diseñador Jorge Vázquez, llegó en un Bentley antiguo del brazo de su padre, que no tuvo ningún parto y pudo disfrutar de la boda de su hija María, en la que ejerció de padrino. La esposa de éste, Catalina Castillejo de Oriol, marquesa de Mejorada del Campo y amiga del príncipe Felipe, también iba vestida con un diseño del modisto gallego y se mostró muy emocionada durante el enlace.
Tras el la liturgia, los novios, ya convertidos en marido y mujer, y el resto de 500 invitados pusieron rumbo al Club Puerta de Hierro, donde se celebró un convite tipo cocktail hasta altas horas de la madrugada. Entre los asistentes llamó la atención la presencia de María León, directora de comunicación de Pedro del Hierro y prima de la novia, así como otros nombres de postín pertenecientes a las familias de los Domecq o Melgarejo.
Pocas horas después de la fiesta, María y José Manuel ponían rumbo a Australia, el destino que han escogido para disfrutar de su luna de miel. La novia, que es farmacéutica, cuenta con un negocio de productos de parafarmacia on-line que regenta junto a su hermano, que también se llama como su padre, Luis Ignacio y que es mayor que ella.
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3 .- Sólo le ha faltado decir al redactor de la noticia la web en donde la novia, farmacéutica, vende productos de parafarmacia...¿A qué viene decir éso?
2 .- Hay que ver lo que da de sí la ginecología privada....Claro que si cobras 200 o 300 por consulta, no me extraña. La deriva que estamso teniendo hacia la medicina privada es muy peligrosa. ¿Acabaremos como en EE. UU.?..espero que no.
1 .- Eso de que no tuvo ningún parto es un chiste, ¿no? En un país donde los ginecólogos programan los partos de sus pacientes para proteger sus propias vacaciones, fines de semana y demás eventos, ¿cómo iba a consentir que se pusieran de parto el día de la boda de su hija?
Seguro que TODAS las que les tocaba en el próximo mes han pasado ya por la clínica, y han tenido sus hijos, y la mayoría habrán terminado cesareadas. Estaría bueno.