“Todavía queda mucho tiempo para que tío Miguel recupere su vida”. Con estas palabras Tamara Falcó se refiere el largo proceso de rehabilitación al que está siendo sometido Miguel Boyer. Después del derrame cerebral que sufrió el pasado 27 de febrero -y que le mantuvo hospitalizado durante casi dos meses en la clínica Ruber de Madrid-, el marido de Isabel Preysler “está mejorando día a día”, tal y como ha explicado la hija del marqués de Griñón en conversación con Vanitatis.
“Aún queda un largo camino. Cuando todo pasó
nos preocupamos mucho por su vida. Fueron momentos terribles. Al principio, la prioridad era salvarle la vida. Más tarde, el esfuerzo se puso en que recuperase la movilidad en el lado derecho. Ahora, tratamos de que pueda volver a escribir”, enumera Falcó los progresos logrados por su padrastro, al que ella cariñosamente llama
“tío Miguel”. A pesar de todo, queda mucho trabajo por delante, pero la vitalidad mostrada por el exministro de Economía y Hacienda del Gobierno de Felipe González hace que
la familia sea optimista: “Fue muy duro, pero ahora por fin le ves andando y hablando... Tenemos mucho ánimo”.
A pesar de lo mucho que quiere al actual marido de su madre, Tamara confiesa que es dura la situación familiar por la que atraviesan: “Es lógico que no sea lo mismo que teníamos antes y es normal que nuestras vidas hayan cambiado un poco. Pero estamos agradecidos, porque al principio no pensábamos que las cosas fuesen a salir tan bien. Ahora se ha normalizado bastante la situación en casa”. No obstante, su residencia de Madrid se ha convertido en un improvisado centro de rehabilitación, donde “siete especialistas están a cargo de Miguel, cada uno de ellos dedicado a corregir los problemas causados por el derrame en distintas áreas de su cerebro”, tal y como reconoce Falcó a Vanitatis.
A Miguel Boyer le molestó la expectación que generó su derrame cerebral y el proceso de rehabilitación que le seguía.
“Había bastante morbo por ver cómo se llevaba a cabo su recuperación y entonces fue él mismo el que dijo que estaba cansado de tanto interés y prefirió hablar abiertamente con los medios”, confiesa Tamara Falcó. Este duro proceso de recuperación se dio a conocer a través de una
exclusiva ‘encubierta’ a la revista
Hola, ya que fue la única publicación del kiosco rosa de los miércoles que pudo incluirla en sus páginas, a pesar de que la noticia salió a la luz a través de la
Agencia EFE el martes por la tarde, cuando el número de
Hola ya estaba cerrado.
MY Secret o el secreto de belleza de las vip
Tamara Falcó se encontraba en el Hotel Santo Mauro de Madrid apoyando la nueva línea de productos estéticos de Maribel Yébenes. De hecho, ésta no es sólo su amiga, sino que además es poseedora de los secretos de belleza de su madre Isabel y de ella misma. “Para mí Maribel Yébenes supone el sitio donde me pongo guapa y donde desconecto. Durante toda la semana tengo mucho ajetreo y cuando llego allí es para relajarme. Son dos horas que dedico a cuidarme y es una maravilla”, concede la socialité quien además reconoce que es su madre la que verdaderamente es ‘adicta’ a los tratamientos ofrecidos por Yébenes.
Pero la hija del marqués de Griñón no fue la única en apoyar con su presencia la incursión de Yébenes en el mercado de la cosmética, después de “diez años trabajando para hallar la fórmula idónea para sus productos”. Boris Izaguirre, Mar Flores, Cari Lapique y su hija Carla Goyanes también hicieron acto de presencia, pero tras posar ante los gráficos decidieron marcharse sin atender a las preguntas de los periodistas.
La sorpresa vino de la mano de
Rafa Nadal, quien también brindó con su presencia la presentación de esta línea de productos de belleza. Eso sí, él no era consciente de ello. El evento tuvo como telón de fondo el Hotel Santo Mauro, donde casualmente se alojaba el tenista, dado que este lunes fue galardonado por la revista
Vanity Fair con el premio
Protagonista del Año. Homenaje al que acudieron
numerosos rostros conocidos, pero donde
destacó la ausencia de su novia, Xisca Perelló.