Xisca Perelló ha sido la ausencia más sonada de una noche que tenía nombre propio, el de su novio Rafa Nadal. A medida que no velada avanzaba, más eco se daba al hecho de que la inseparable pareja del tenista no estuviese presente en un acto tan especial como el que se celebraba en el Palacio de Santa Coloma –Consulado de Italia-. Se trataba de la entrega del premio Personaje del Año otorgado por la revista Vanity Fair al deportista mallorquín por ser “una persona destacada por su influencia en la sociedad actual”, tal y como reconocían desde la organización del evento.
La de Xisca no fue la única falta que dio que hablar. La ausencia de Feliciano López estaba justificada por el propio tenista, quien se encargó de avisar a la organización de que le había surgido un compromiso a la mañana siguiente del cual no podía eludirse. Cristina Valls Taberner y su hermano Luis fueron otros de los personajes esperados, que finalmente decidieron no brindar con su presencia. Lo mismo ocurrió con
Cayetano Rivera y Laura Ponte,
dos de los protagonistas indirectos de la noche. Mientras que uno iba a ser bombardeado con preguntas sobre la lucha judicial de su hermano Francisco con su exmujer, Eugenia Martínez de Irujo, por la custodia de la pequeña Tana; la modelo sería interrogada acerca de la inesperada
dimisión de Esperanza Aguirre, tía de su actual pareja, Beltrán Cavero.
Pese a ello, se produjo un incesante goteo de rostros conocidos tanto del mundo del deporte, como del espectáculo o la política. Todos ellos tenían un único propósito para reunirse en este emblemático edificio de la madrileña calle de Agustín Bentancourt: rendir homenaje al laureado tenista y a una mejor persona como muchos quisieron recalcar durante su paso ante los gráficos.
Quien no quiso posar ante las cámaras fue el duque de Alba,
Alfonso Díez, quien prefirió no llamar la atención. Pese a su pretensión inicial, se convirtió en el tema principal de varios corrillos durante la entrada inicial de los invitados al aparecer
colgado del brazo de una misteriosa rubia mucho más joven que él. Ante el susto inicial y a pesar de las primeras impresiones,
Vanitatis ha podido saber que se trataba de Virginia Galvín subdirectora de
Vanity Fair y amiga de los duques, quien salió a recibir al marido de Cayetana de Alba. Éste acudió a la gala en representación de la familia, ya que tanto la duquesa como sus hijos
vivirán este martes una difícil situación al ver enfrentados frente a un juez a la duquesa de Montoro velando por la custodia de su hija.
También se dejó caer por la fiesta
Genoveva Casanova. A pesar de no pertenecer a la familia de los Alba -desde su ruptura con Cayetano Martínez de Irujo-, sí que es considerada un pilar fundamental dentro de ella, al igual que lo fuese Fran Rivera antes de iniciar esta
guerra judicial, que tanto a decepcionado a la duquesa, y que este martes vivirá su primera batalla. Genoveva no quiso pronunciarse al respecto, pero sí que confió a
Vanitatis que se sitúa
“irremediablemente a favor de Eugenia”, no sólo por ser su excuñada sino por ser madre como ella.
Otras caras amigas que se sumaron al homenaje a Rafa Nadal fueron la actriz Cara Alonso, la peletera Elena Benarroch, Marina Castaño acompañada de su pareja Enrique Puras Mallagray, los presentadores Ana García Siñeriz y Boris Izaguirre, el ilustrador Juan Gatti, Nuria March, el marqués de Griñón acompañado de su hija Sandra Falcó, Jacobo Fitz-James Stuart, Kyril de Sajonia-Coburgo Gotha, Nagore Aramburu y los ministros Luis de Guindos y José Ignacio Wert.
Precisamente éste último, el ministro de Educación, apuntó a uno de los motivos por el que Rafa Nadal ha sido elegido el Protagonista del Año por la revista Vanity Fair: “No se puede separar a Rafa Nadal como deportista de Nadal como persona. Creo que es precisamente la maravillosa persona que es lo que le ha convertido en un maravilloso tenista. Es un ejemplo para los jóvenes españoles, por la intensidad de su dedicación, su sacrificio y por ser uno de los deportistas que más siente los colores de España”, declaró el político a Vanitatis instantes previos a dar comienzo la velada.