¿Será un espejismo? Sea porque Carmen lo confesó hace unos días tras su millonaria abducción a la cósmica nave DEC o porque así lo ha querido el destino, Belén Esteban y la Bordiú tiene muchas cosas en común. A pesar de que la televisiva guerrera de San Blas ya suma para su currículum varias aficiones compartidas con la princesa Letizia (ambas disfrutan en Faunia y llevan unas bonitas pulseras de Tous con el nombre de sus hijas), no parece haber rivalidad entre ambas damas.
Incluso, la nietísima ha tomado parte en el plesbicito nacional a favor /en contra de María José Campanario y ha confesado que ella vota Esteban. Es más, la ha designado su sucesora. Patidifusa debió quedar la Liz Taylor de San Blas ante aquel improvisado título, concedido desde la cadena rival, la misma que resultó vencedora en la puja por la señora de Campos.
“Si antes interesábamos Isabel [Preysler] y yo, pues ahora lo hacen Belén y la Campanario”, dijo ante el estupor general. Puestos a refutar tal aseveración enunciativa, lo cierto es que las cuatro damas en cuestión (Preysler, Bordiú, Campanario y Esteban) forman inexcusablemente parte de los anales del colorín patrio y sus azarosas vidas siguen exhalando a propios y extraños. De la emperatriz del baldosín y la sempiterna reina de corazones queda constancia de que animaron durante sus tiempos mozos tertulias sociales e, incluso políticas, con sus amoríos de ida y vuelta.
¿Quién no recuerda la regia boda entre Alfonso de Borbón y María del Carmen Esperanza Alejandra de la Santísima Trinidad y de Todos los Santos, nombre de pila de la nieta de Franco, o el escándalo que levantó la relación escondida entre Miguel Boyer, a la sazón ministro de Economía, Hacienda y Comercio, y la guapa filipina?
Los tiempos han cambiado y ahora las portadas de antaño son trincheras de los enfrentamientos fraticidas entre la ex y la actual esposa de Jesulín de Ubrique. No hay ripia que perder. El Pardo y aledaños dejan paso a San Blas, Oropesa y Benidorm. Y vuelta a la criba. Que si Belén se reconcilia por tercera vez con su Fran y ya apuntan a por el hijo, que si la Campanario va de estrella con sus seis gorilas, que si Jesulín ahora está acusado de un presunto delito de estafa…
Pero, al igual que escribía Machado y cantaba Serrat, todo pasa y todo queda. Por eso, las revistas siguen apostando por la elegancia de Isabel Preysler y sus exclusivos amigos de alquiler o los viajes antropológicos al corazón del mundo de Carmen Martínez Bordiú, a quien también le gustan los gorilas. Cuatro mujeres en nómina con el público de grandes masas. Si la audiencia habla se sabe quién gana. Por lo menos, de momento. Pero, ¿por cuánto? El caché ya es harina de otro costal. Bordiú es cara. Ella misma lo dice. Y los más de 90.000 euros que cobró por su aparición en DEC el pasado viernes así lo evidencian. La Preysler y la Campanario también cotizan como el caviar iraní. De ahí, el revuelo que organizan cuando se prodigan públicamente. La más humilde parece Belén Esteban que se vale de su escaño en ‘Sálvame’ para airear sus idas y venidas.