@Paloma Barrientos - 10/07/2010

Su hiperactividad ha superado con creces las jornadas laborales de Ana Obregón que solían ser superior a las veinticuatro horas dada la capacidad que tenía y tiene la artista para alargar las señales horarias. Escuchar a Obregón cuando enumeraba su actividad resultaba agotador.
Ese primer puesto que ostentaba la mutidisciplinar bióloga lo tiene ahora Carmen. No hay día que no prepare una posible exclusiva, sea imagen de algún producto o pose acompañada de persona, animal o cosa. Aún se comenta en Uganda y en sus círculos sociales las imágenes de Carmen junto a los bellos gorilas de mirada inteligente cuando quiso ser por unos días Sigourney Weaver.
Ese ha sido uno de los reportajes más impactantes de la madre de Luis Alfonso. Ni tan siquiera lo supero el posado en la cueva cántabra de El Soplao donde los señores de Campos se enfundaron con varios estilismos de supergala con las estalactitas y estalagmitas como marco incomparable.
Su insólito curriculum aventurero tiene ahora otro capítulo aún por enseñar, donde ella se convierte en la protagonista de la versión doméstica de Avatar. Un día se enteró que parte de los paisajes que vemos en la película existen y se encontraban en China. Y le propuso a su marido viajar hasta Shangai para ver en vivo y en directo esas montañas que en al cinta aparecen invertidas.
A Campos casi le da un soponcio. Sacarle de Cantabria y de su dieta de cocido montañés es un suplicio. Pero el amor por su señora es más fuerte que su horror a los desplazamientos largos, y dijo que sí. Menos mal que su ángel de la guarda estaba cerca y le salvó cuando su suegra, la duquesa de Franco se apuntó al viaje. El muchachote se pudo quedar en casa y madre e hija se fueron en busca del planeta Pandora. Las dos Cármenes disfrutaron de los lindo y se sintieron más navis que nadie.
1 .- carmen, ana y belen. lo mejor de lo mejor.