@Vanitatis.com - 27/08/2010

Pobre Alejandro. No el de la canción de Lady Gaga sino nuestro codiciado director Alejandro Amenábar. Durante sus vacaciones en Ibiza, el cineasta de origen chileno se llevó un gran susto sólo equiparable a la escena final de su gran película Los Otros con Nicole Kidman como protagonista. La culpa la tuvo un descuido mientras estaba tomándose algo en la playa nudista de Es Cavallet: se dejó el teléfono móvil en el chiringuito veraniego.
Aunque puede que el que se encontrara dicho aparato se llevase también una gran sorpresa. No por la marca de móvil de Amenábar sino por la información que tendría guardada en él. Ya no sólo fotos íntimas, que bien podrían aparecer en el programa de Sálvame de Telecinco, sino por los números de teléfono almacenados en la agenda. Imagínese. Por la letra T, Tom Cruise; por
Otra de las celebrities, no comparable a Amenábar pero que también perdió su Blackberry, fue Paris Hilton. Ocurrió en Cannes el año pasado y la heredera temió por encontrar sus correos electrónicos, sus mensajes de texto y toda su agenda de famosas filtrada por los suburbios de Internet. Finalmente todo terminó ahí. En susto.
Es lo que tiene ser conocido. Ya no es la preocupación que conlleva perder el teléfono sino lo que pueda ocasionar esa pérdida para el mundo del famoseo. Ahora sólo queda imaginar la cara que tuvieron que poner en atención al cliente de su compañía telefónica cuando el mismísimo director llamó para cancelar el número: “Hola. Soy Alejandro Amenábar y he perdido mi teléfono”. Casi igual que las célebres palabras que la actriz Ana Torrent pronuncio en Tesis cuando estaba al borde de la muerte.