Lunes, 21 de septiembre de 2009
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@Paloma Barrientos - 19/09/2009

El cambio de estrategia de Alfonso Díez se nota y se ve. Tras el último comunicado emitido por la duquesa, donde vuelve a renovar para el mundo entero sus votos como mujer enamorada, el funcionario no ha dado puntada sin hilo. Al menos, en lo que refiere a sus actuaciones públicas.
Si hasta este verano guardaba las formas, ahora no hay imagen en la que no aparezca agarrando por la cintura a la venerable anciana. Una actitud que sorprende, y no porque Cayetana no merezca que la quieran y la adoren, sino porque tanta muestra de cariño público da que pensar. Los abrazos de este verano en la playa de Zahara de los Atunes y la semana pasada en los mercadillos de Ibiza no se explican si se tira de hemeroteca.
Hasta que no se convirtió en portada de revista -cobrando la exclusiva de ¡Hola!- por elección propia, la forma de actuar del funcionario era diferente y menos envolvente que ahora. Y así lo consideran amistades de toda la vida de la duquesa, que no entienden tanto alarde. Y menos los hijos, que, discretos ellos, prefieren no hacer declaraciones, aunque la procesión va por dentro. Aunque no creen que a su madre le de la ventolera y se case, también es cierto que estuvo a punto de hacerlo. De ahí que no se confíen demasiado y estén alerta -o en pie de guerra- a cualquier cambio llamativo de proceder. Precisamente lo que ha ocurrido en el último mes con la exhibición amorosa y el comunicado.
Fernando Martínez de Irujo, uno de los hijos de la duquesa que más se prodiga en reuniones sociales, es muy cauto a la hora de hablar de los asuntos afectivos de su madre, pero insistió en que todos los hermanos están pendientes de ella y que, por supuesto, no es cierto que se encuentre sola. Prefirió eludir su opinión sobre Alfonso Díez. Pero a veces, bastan los silencios.
De los próximos viajes amorosos de la pareja tampoco estaba muy enterado. Aseguró que “la prensa sabéis más que nosotros”. Acudió a la embajada italiana donde se presentaba una marca de megalujo de coches, de los que sólo se fabrican 64 al año. Clientes kuwaitíes y de los Emiratos Árabes son sus principales compradores. La afirma se llama Fornasari, como su dueño, un ex piloto de competición italiano que un día decidió elevar a la categoría de joya sus coches.
Ahora llegan a Madrid a través de Javier de la Vega, que cedió un par de ellos para que los muchos invitados se quedaran con la boca abierta. Entre ellos Yvonne Reyes, Jesús Carballo y Fede López, dueños de Hierro y Albero, Helena Bermúdez de Castro, Rosa Villacastín, Jean Claude Morgueli, Álvaro de Marichalar y su novia Ekaterina, una muchachita de una timidez pasmosa, que no se soltaba del brazo del navegante ni cuando éste saludaba. Otro de los atractivos de la noche fueron los expositores con las joyas de Chopard, muchas de ellas lucidas por las grandes de Hollywood, como Kate Winslet, Charlize Theron o Penélope Cruz.
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