"La preocupación de Doña Letizia por su hija es constante, hasta el punto de que llamó a la madre de una de las amiguitas de la Infanta para preguntarle si sabía qué pasaba entre ellas, ya que Leonor había comentado que la pequeña estaba enfadada con ella. En otra ocasión, la hija de los Príncipes riñó con otro niño y en un descuido le mordió. Y cuando el otro fue a devolverle el mordisco, una persona de seguridad encargada de vigilar a la Infanta no le dejó hacerlo. Eran cosas de niños, pero su celo pudo más".
Este es uno de los pasajes del libro
Los príncipes preparados para reinar, que sale hoy a la venta. Pocos periodistas han tenido tanto acceso al círculo personal de los príncipes como
Carmen Enríquez y
Emilio Oliva, autores del libro, ambos corresponsales ante la Casa Real durante años.
En otro de los pasajes más divertidos narran la percepción que Leonor tiene de su vida mediática. “Casi todos los días, a las nueve y veinticinco, el Príncipe Felipe aparece en los accesos del colegio Santa María de los Rosales con su hija mayor, a la que acompaña hasta la entrada.Cuando llegó Leonor por primera vez, las clases se ordenaron por orden alfabético para evitar que algunos papás trataran de presionar para que sus niños fueran a la misma clase que la Infanta. El colegio (privado y laico) cuesta unos 10.000 euros al año. Algunos compañeros llaman a Leonor 'la niña quesale en las revistas'. De hecho, uno de sus compis le preguntó meses después de empezar las clases: «Oye, ¿tú por qué salesen las revistas que tiene mi abuela?». Y ella contestó con desparpajo: «Porque vivo en la casa de un príncipe»”.
El libro describe a Leonor como una niña muy sociable, en oposición a su hermana, mucho más introvertida. “Despertar a las niñas es uno de los grandes momentos del día. Leonor, la mayor, es sociable y extrovertida y muestra poca timidez ante las cámaras. Habla por los codos y es muy espabilada. Según su padre, no tiene pánico escénico cuando se enfrenta con una nube de fotógrafos. Sofía es más tímida. Tiene mucho carácter y es un poco como un tanque que arrolla cuando quiere algo. Los Príncipes comparten todo el tiempo que pueden con sus hijas, procuran acompañarlas a la hora del baño o de las comidas. Juegan con ellas, les leen cuentos, supervisan su dieta. Son unos padrazos. Doña Letizia se dedicó por entero al cuidado de sus hijas en los meses posteriores al nacimiento de ambas y decidió darles el pecho”.
Aunque los protagonistas de esta historia, y de este libro, son los padres, Leonor y Sofía sin duda protagonizan los momentos más entrañables y entretenidos. Son infantas, sí, pero ante todo son niñas.
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