Del latín ambitio, -onis, ambición es el deseo ardiente de poseer poder, riquezas, dignidades, honores o fama. Todos los diccionarios coinciden en ello. Un sustantivo masculino que, lejos del cariz peyorativo con el que habitualmente ha sido utilizado su epíteto -ambicioso, a-, es lacónico y conciso. No es delito tener ambición. Ni para hombres ni mucho menos para mujeres. Es más Letizia Ortiz, Esperanza Aguirre, Ana Botella, Sophie Evans, Ana Patricia Botín, Carla Bruni, Elena Ochoa, Pepa Flores, Elena Ochoa, Shakira o Inés Sastre lo son. Ambiciosas. Con todas las de la ley. ¿Por qué no podrían serlo?
Razones y argumentos no le faltan a Jesús Rodríguez, reconocido periodista de El País, para esgrimir todo tipo de vetustos estereotipos preestablecidos. El club de las mujeres ambiciosas es el retrato de 13 mujeres que encuentran en la superación y el afán por escalar posiciones el mismo objetivo en la vida. “¿Por qué un hombre público puede ser ambicioso y una mujer, si lo es, es lo peor?”, dice el periodista. El libro, que acaba de salir a la venta, es el fruto de varios años de trabajo y decenas de entrevistas personales con las trece integrantes del club, aunque algunos encuentros nunca ocurrieron; no hay comillas que acrediten los testimonios.
“Cuando entras en Zarzuela sabes que las reglas están claras. Los príncipes no conceden entrevistas y por tanto no se puede entrecomillar. Es un pacto inquebrantable”, dice Jesús Rodríguez. A pesar de las estrictas normas de la Casa Real, de su paso por la casa de los príncipes, situada en la cima de un promontorio de El Pardo, queda un capítulo dedicado a la princesa. Ni oír hablar de la polémica del libro de Pilar Urbano. “Cuando vas a Palacio, está todo claro de antemano”, reafirma.
“Perspicaz, rápida y muy profesional. Le gusta quedar bien y se está preparando a conciencia para ser la mejor reina de España”. Así define el autor del libro a la ‘presidenta’ del club, la princesa de Asturias. “Tuvo ambición para ser la mejor en el mundo del periodismo y también la tuvo para dejarlo todo para convertirse en la mejor princesa.” Jesús Rodríguez ha querido huir del factor rosa. “Es muy triste ver cómo lo que realmente importa de la princesa es el factor rosa. Su largo de falda… Ella es mucho más interesante que todo eso.”
Nada más entró a formar parte de la Familia Real se mimetizó con su entorno: pasó de viajar en su Seat Ibiza a hacerlo en un Audi 3 y memorizó el nombre de los escoltas y los funcionarios del que sería a partir de entonces su nuevo hogar. Es más; anotó todos los entresijos que acababa de descubrir. “Era el último reportaje de Letizia. Nunca lo publicaría”, escribe Rodríguez en su libro.
Aunque lo pasó especialmente mal en su primer año de matrimonio, la Señora- así la llama el personal de servicio- no se arrepiente de la decisión de casarse con el príncipe. ¿Por qué? ¿No le afectó un cambio de vida tan grande y mediático? “La princesa de definió ante mi como asturiana, ovetense, monárquica y principista”, responde Jesús Rodríguez.
Aunque el periodista asegura que a Letizia no le gusta la moda, a la ex periodista estrella -así la definió Carla Bruni en su web- le gusta cuidar su imagen. En los primeros meses de casada, fue criticada en incontables ocasiones por no encontrar su propio ‘estilo’. Así que, por recomendación de la reina, que fue su única profesora de protocolo a pesar de lo dicho, decidió que de su guardarropa se encargaría Felipe Varela. La reina le había confiado la misma responsabilidad a la diseñadora Margarita de la Nuez.
Letizia y Felipe parecen una familia normal. Van al cine, huyen de las miradas indiscretas y educan a sus hijas como cualquier hijo de vecino. Ya no les importan los rumores. “Estamos apostando por el próximo rumor que bien puede ser que está embarazada de un varón lo que provocaría un problema por la sucesión o que los príncipes duermen en habitaciones separadas”, cuenta uno de los entrevistados de Jesús Rodríguez. La princesa tampoco es estéril ni está enferma. Es delgada por constitución, ha dado continuidad a la Corona y no se lleva mal con el Rey.

Aunque la profesión de Letizia no está reconocida formalmente ni está dotada de fondo
a priori, el periodista y escritor ha querido centrarse en el aspecto profesional de sus elegidas y contar su historia sin inmiscuirse en su intimidad. Modelos, editoras, diseñadoras, artistas y políticas de raza. Como Esperanza Aguirre. “La mejor política que he conocido. Es brillante”, dice J. Rodríguez de la presidenta de la Comunidad de Madrid. De Ana Botella, otra de las trece, dice que es desconfiada. “Me fascinó por su labor como mujer de un ex presidente y como se zambulló en la política madrileña hasta llegar a ser concejal en una de las ciudades más importantes del mundo”.
Pero si Letizia, Esperanza y la mujer del ex presidente Aznar despiertan interés, Carla Bruni derrota por transgresora. “Lo que más me impactó de ella fue su humanidad. Llegué a la casa donde vive junto a Nicolas Sarkozy y me dijo, ahí está la nevera. Sírvete una cerveza. Hablamos de todo mientras su hijo entraba y salía del jardín”. El epígrafe dedicado a la primera dama es interesante. No hay temor a las comillas. Y ella es como es. Habla de su trabajo como mujer del presidente, del proceso creativo de sus canciones, que siempre tienen el amor como núcleo central y viven gracias a su propia experiencia, y de su pasado sentimental y profesional. Tampoco omite su manifiesta orientación ideológica izquierdista, en oposición al conservadurismo francés que encabeza su marido. “Él no es conservador. El resto del partido sí”, dice.
De Paulina Rubio deduce que es material en contraposición a la espiritualidad de Shakira, a quien define como “una obrera de la música”.Ana Patricia Botín es la mujer más importante del mundo de las finanzas en España y posiblemente tenga su hueco en el pódium mundial. De ella se cuenta poco. No le gusta hablar porque ha tenido alguna mala experiencia. “Cuando hace unos años publiqué una entrevista suya, tuvo que dimitir”. Y de ahí el miedo. De la racionalidad universitaria de Inés Sastre al reinado de Sophie Evans en el porno y de Katrina Bayonas en la creación de estrellas como Penélope Cruz. El tímido ingreso en la élite social de Elena Benarroch y como punto de inflexión la ambición de Pepa Flores, ‘Marisol’, por convertirse en ama de casa y de olvidar las luces sombrías de su vida de artista inmortal.
Un repaso por la vida y deseos de estas trece mujeres, indispensables en la historia reciente de nuestro país, que ahora conocemos un poco mejor. “A pesar del estilo, las páginas de mi libro son periodismo. Puro periodismo”. Será verdad.