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A Nilo Manrique los asuntos profesionales no le han funcionado como esperaba y, para empezar de nuevo, prefiere volver a su tierra. Tampoco los amorosos le atan, porque no tiene pareja. Definitivamente se marcha a Cuba.
Con ella mantiene una relación espléndida desde siempre. A diferencia de otras parejas que acaban como el rosario de la aurora, en este caso no fue así. Mientras vivía en Madrid, Nilo entraba y salía de la casa familiar sin ningún tipo de trabas, mientras trabajaba en temas relacionados con la hostelería. Hizo un curso de restaurador y se marchó a Altea para ejercer de cocinero. Cuando tenía libre volvía a Madrid para recoger a los niños.
Tras su paso por 'Supervivientes', se convirtió durante unos meses en colaborador fijo hasta que llegó la siguiente edición y entonces los nuevos ocuparon el puesto. La crisis le ha pillado de lleno y el bar de copas que montó en Algete no ha funcionado como esperaba.
Después de analizar la situación y sopesar los pros y los contras que supone su vuelta a Cuba, con el consiguiente alejamiento de sus hijos, ha tomado la decisión: “Aquí tengo poco que hacer. Es un momento muy complicado para todo el mundo y creo que en Cuba me resulta menos difícil el día a día. Soy un hombre trabajador y no me gusta estar sin hacer nada”.
Así lo explicaba en la convocatoria de joyas de la firma brasileña Lannel, de su amiga
Nilia Sterling. Nilo, que es hombre generoso, quiso apoyar con su presencia la fiesta de presentación, donde se mostraron las últimas tendencias en piedras preciosas. Manrique admiró los diseños de colgantes, collares, sortijas y pulseras. No hay que olvidar que en Cuba se dedicaba a la escultura y, como buen artista, sabe apreciar el trabajo creativo y lo complicado que a veces resulta exportar el talento. (
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