@Miriam Rubio - 13/07/2010

Si algo ha demostrado la selección española de fútbol es que el deporte rey une y mucho. Pese a que también queda quien, los menos, no quiere saber nada del fútbol. Tanto aficionados como quienes no quieren saber nada de este deporte se han visto envueltos en una atmósfera futbolística.
La política no ha quedado exenta de los comentarios y las alusiones al fútbol. Si Pepe Blanco aseguraba que Rajoy era la vuvuzela del gobierno, éste último tampoco se quedó corto con los símiles futbolísticos. “El Gobierno es como el balón Jabulani: gira sobre sí mismo, hace giros extraños y no sabe por dónde va a salir", decía el líder popular hace unas semanas, pocos días antes de hacer alusión a Sara Carbonero.
Rajoy demostraba así que estaba al día con las noticias deportivas, por lo que no es de extrañar que viviera la final del Mundial como un aficionado más rodeado de la familia. Aunque no toda la familia estaba en el hogar, Mariano y su mujer, Elvira Fernández Balboa estuvieron acompañados por sus vecinos –la hermana del político pero los niños se encontraban lejos.
Ni Mariano, el primogénito –de once años-, ni Juan, de cinco se encontraban en casa. Como muchos otros niños aprovechan la pasan la temporada estival de campamento, haciendo un curso en el extranjero o de vacaciones con los abuelos, lejos de la capital española. Así que el dirigente no tuvo más remedio que hacer uso de su teléfono móvil cada vez que quería comentar alguna de las jugadas del partido. La factura que puede llegar a casa de los Rajoy que la lista de las tiendas que Carmen Lomana visita en la milla de oro. Y todo en plena crisis.
1 .- Me parece muy bien que el Sr. Rajoy se gaste su dinero en hablar con sus hijos [ muy bien empleado, por cierto] o en lo que le de la real gana siempre que sea su dinero y no el mío, tal como ha hecho el Sr. Zapatero instalando una carpa en los jardines de Moncloa para hacerse la foto de rigor y hacer llegar una hora y media tarde a la comitiva a la fiesta de bienvenida de la Selección Española, en claro desprecio a todos los que esperaban a sol y de pie o en sus casas frente al televisor y esa carpa y todo lo demás sí lo pagamos usted y yo entre otros, así que a ver si usted se dota de un poco sentido crítico y deja de ver la paja en el ojo ajeno, cuando en el propio tiene una viga.