Tras ocho años sin rodar, Enrique Urbizu está consiguiendo con No habrá paz para los malvados (Telecinco Cinema) el reconocimiento del público y la crítica. Desde el Festival de San Sebastián hasta el Círculo de Escritores Cinematográficos todo han sido elogios y alabanzas. No obstante, su gran reto será el domingo durante la ceremonia de entrega de los XXVI Premios Goya, a los que está nominado en 14 candidaturas y para los que suena como gran favorito.
La mayoría de los críticos de cine te ve como el máximo favorito para los Goya…
Yo intento no verlo. Pero desde luego paso de sentirme como favorito porque, conociendo esto, puedo no ganar ninguno. Va por votación y a saber cuáles son sus gustos. Ya estoy pasmado con que sean 14 las candidaturas. El 19 empezaré a ponerme nervioso.
Catorce nominaciones, buenas críticas en San Sebastián… Todo esto ya es una recompensa, ¿no?
La película no es fácil para el público, es una cinta exigente. Todo está siendo muy grato. Catorce nominaciones para un thriller policiaco es una noticia muy grata. El cine español está teniendo variedad, está siendo heterogéneo. Un western, ciencia ficción, un thriller psicológico, el melodrama.
¿Pasa por un buen momento nuestro cine?
El cine español siempre está viviendo momentos angustiosos. Estamos acostumbrados al tema de la crisis, pero estamos acostumbrados a sobrevivir. Vengo de estar ocho años sin rodar un largo, o sea que imagínate. Estoy entrenado para lo mejor y para lo peor. Pero dentro de lo angosto que está el panorama, lo cierto es que ha entrado una nueva generación de directores haciendo películas muy dispares como Nacho Vigalondo o Borja Cobeaga, que están haciendo unos trabajos sorprendentes.
¿Cómo cree que afectarán los recortes a nuestro cine? ¿Morirá el cine español?
No, el cine español no va a morir. Rodaremos con dos piedras si hace falta. Seguiremos haciendo películas. Hemos venido al mundo a hacer películas.
Mucha gente critica al cine español por estar muy subvencionado…
Es un espejismo muy interesado. Hay un gran desconocimiento de cómo funcionan las subvenciones y existe la idea extendida de que el Estado paga las películas. Algo que no es cierto. Ninguna industria europea audiovisual sobreviviría sin el apoyo de las instituciones. Y el cine americano, que tanto se alaba, es el más protegido de todos. Su mercado interior está tan protegido que no se pueden estrenar películas dobladas. Las ciudades, los estados, ayudan y contribuyen a los rodajes. Hay mucho desconocimiento. Si se hablan con un productor de cine, se ve que hay que hacer un gran esfuerzo financiero, las subvenciones dependen de cómo funcionan en taquilla y las amortizaciones son a dos o tres años vista. Para la que está cayendo, no se nos debería dar tanta cera.
También existe la idea generalizada de que la cultura es gratuita…
La cultura cuesta una pasta generarla y producirla. Que la cultura sea gratis es una tendencia más o menos interesada y que a la gran industria, a las teleoperadoras, a los fabricantes de tecnología, les va muy bien generar. Se pretende enfrentar a autor y consumidor y en medio están los que realmente están cobrando. Así que de gratuito nada porque la línea ADSL la pagas y mucho. El ADSL no se tiene para recibir correos y se cobra a precio de oro.
¿Cómo ha vivido usted el cierre de Megaupload y el debate posterior sobre las descargas ilegales?
Hay que empezar a legislar y perseguir. El daño no es solo a los autores sino a toda la industria. Se están descapitalizando todas las industrias culturales, están cerrando editoriales, casas de disco, estudios de grabación. Acaba de cerrar Tecnicolor. Hay miles de familias que viven del cine, no solo los directores y actores. Y por otra parte, todo el mundo de la descarga no cotiza a hacienda, no se contabiliza. Resumiendo, es economía sumergida, lo cual es un daño a cualquier sociedad.
Y el que haya menos dinero también hace que las productoras se arriesguen menos…
Hacer películas es arriesgado siempre. Cuentas historias y necesitas que sean verosímiles, compites en igual de condiciones con productos que cuestan cien veces más que el tuyo. Pero está bien que sea así. Todo sabemos que es un oficio de riesgo. Lo malo es el desprecio de ese riesgo.
Usted ha sabido arriesgarse en No habrá paz para los malvados abordando el terrorista yihadista…
Queríamos hacer un thriller de persecución y caza humana. Pero eso era solo un marco. Después tratas de comentar el mundo en el que vives y que las películas tengan un interés contemporáneo. Aquí nos planteamos que es lo que falla para que pasara el 11M, como funciona una célula islamista, que contradicciones tenemos en Occidente.
Pero además no ha recibido críticas por tratar un tema tan peliagudo…
La base fue hacerlo con mucho respeto y no hacer una película sobre el 11M. Sino sobre las causas. Hemos construido una ficción.
¿Le parece lenta nuestra justicia?No sé cómo será la justicia en Suecia, pero desde luego que aquí es bastante lenta. Supongo que necesitaría más presupuesto, menos injerencia política. No soy experto en el tema pero no es muy rápida.
Visto el panorama, ¿se embarcaría a hacer alguna película sobre la corrupción y políticos como Francisco Camps o José Blanco?
No me interesan especialmente. La corrupción es muy trasversal. Más que un caso en particular, me interesa más el clima que propicia todo eso, el daño democrático.
¿Sigue adelante su película sobre Francisco Paesa?
He estado trabajando cinco años y pico en el proyecto pero por causas ajenas lo he abandona. Es un personaje muy interesante y recorre toda la transición. Un personaje muy divertido, un pícaro contemporáneo, un hombre al servicio del Estado que ha estado un poco en todas las salsas.
¿No habrá sido por presiones?
Para nada. Nunca he tenido presiones. Los poderosos consideran el cine como algo turístico. Todavía me acuerdo cuando a Coppola le llamó la mafia para ayudarle a hacerla.
¿Otros proyectos?
No puedo contar ninguno en concreto. Estoy desarrollando varias historias. Hay idea de algún otro thriller pero también tengo apetencia de cualquier otro género.
¿Qué recuerdo guarda de su paso por la Academia de Cine?
Tengo un recuerdo estupendo. Estoy muy honrado de haber contribuido al estado actual de la casa. Tengo muy buena relación con los que están allí. Creo que todo el mundo tenía que pasar por allí para trabajar por el bien común. Lo que sí es que ya he pasado página.
¿Sigue manteniendo relación con Ángeles González Sinde? ¿Cree que volverá a la industria?
Somos amigos desde hace muchos años y lo seguiremos siendo. No sé si volverá. Sé que tiene ganas de recuperar su actividad privada y familiar y descansará una buena temporada. No sé qué planes tiene para después, pero me imagino que volverá a su trabajo.