


Laura S. Lara
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19/01/2012
Serge Lutens y Jean-Claude Ellena pueden considerarse los 'padres' de la perfumería de autor, una tendencia que comenzó en los 90 y que en poco tiempo dio lugar a un nicho de mercado ante el cual han sucumbido también las grandes marcas. Nicho es, precisamente, como se conoce a estas exclusivas fragancias, aunque en francés, niche, suena bastante mejor. El término 'marca nicho' es una etiqueta de marketing muy reciente, que define un sector de mercado relativamente pequeño pero con el suficiente peso. En perfumería, esta vocación constituye el ejercicio de libertad y de vuelta a la artesanía de un perfumista creador que no encuentra hueco en el sistema de producción masiva, o al que se le queda corta la alta gama, lanzándose a la aventura de crear su propia marca.
Así pues, lo extraordinario de estas pequeñas grandes marcas es que prácticamente todas cuentan con una bonita historia a sus espaldas, algo más importante de lo que a priori podríamos imaginar. "Documentarse crea cierta vinculación con estos perfumes, alimenta nuestro interés por ellos y les otorga personalidad", comenta Diana.
Juliette has a Gun fue creada por Romano Ricci, bisnieto de Nina Ricci. Es una empresa pequeña aunque con bastantes puntos de venta y, de alguna manera, familiar. Su hermana Antina también pertenece al equipo. Romano está muy orgulloso de sus orígenes y siempre cuenta que aprendió el oficio de su abuelo, Robert Ricci, pero también apoya su propia entidad aparte de los apellidos. Suya es la autoría de la mayoría de las referencias de la casa. La suya es una marca 'democrática' en el sentido de que se dirige también a una mujer más joven. "Este de la mujer es tema aparte", cuenta Diana. "Él se horroriza cuando se le pregunta por una posible fragancia masculina. De hecho, parte del encanto de la marca es el rol de Romano como admirador de la mujer. Juliette es, en sí misma, una versión ideal de la mujer romántica pero guerrera, que no se queda llorando por un hombre". Existe una fragancia masculina, pero para mujer: Calamity J., cuya imagen es la actriz Lou Doillon, hija de Jane Birkin y Jacques Doillon.
The Different Company fue creada por el famoso nariz Jean-Claude Ellena y el diseñador Thierry de Baschmakoff en 2000, con la idea de lanzar perfumes muy especiales, creaciones a las que Ellena no pudiera dar salida trabajando para otras marcas. Calidad, innovación y vanguardia son los códigos de esta marca de lujo. "Jean-Claude Ellena trabaja actualmente en exclusiva para Hermés, de modo que fue su hija Céline Ellena quien asumió el mando en 2005 y quien, desde entonces, crea los perfumes". Todas las fragancias que ha creado Céline para TDC tienen una inspiración emotiva.
de los archivos de principio del siglo pasado, de modo que varias de las referencias actuales son reinterpretaciones a cargo de prestigiosos perfumistas del momento, Olivia Giacobetti entre otros. "El best seller a día de hoy es Gin Fizz, un perfume que se creó en 1955 en homenaje a Grace Kelly el año que ganó el Oscar por The Country Girl. La bebida americana con el mismo nombre estaba muy de moda en París por aquel entonces", concluye Diana.
Sin embargo, estas fragancias no se pueden encontrar en los puntos de venta habituales de distribución de estas firmas, sino exclusivamente en sus boutiques. Y en el caso de España, tan sólo en Madrid y Barcelona. "Lo mismo pasa con Dior. Las tres exclusivas colognes de la casa solo se encuentran en sus tiendas, y con un precio elevado debido al coste de su producción. No obstante, tienen millones de 'devotos' que viajan hasta la casa madre de Dior, en la Avenue Montaigne de París, para comprarlas".
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