De María Antonieta a Grace Kelly: fragancias a medida para olfatos inconformistas

De María Antonieta a Grace Kelly: fragancias a medida para olfatos inconformistas

Laura S. Lara - Sígueme en    Twitter  - 19/01/2012

Serge Lutens y Jean-Claude Ellena pueden considerarse los 'padres' de la perfumería de autor, una tendencia que comenzó en los 90 y que en poco tiempo dio lugar a un nicho de mercado ante el cual han sucumbido también las grandes marcas. Nicho es, precisamente, como se conoce a estas exclusivas fragancias, aunque en francés, niche, suena bastante mejor. El término 'marca nicho' es una etiqueta de marketing muy reciente, que define un sector de mercado relativamente pequeño pero con el suficiente peso. En perfumería, esta vocación constituye el ejercicio de libertad y de vuelta a la artesanía de un perfumista creador que no encuentra hueco en el sistema de producción masiva, o al que se le queda corta la alta gama, lanzándose a la aventura de crear su propia marca.

"Las niche no funcionan como marcas comerciales, con una gran inversión detrás, un marcado y un interés en vender a gran escala. Ellas tienen su target, se venden en lugares específicos que hay que conocer o que buscar... Digamos que son un poco más 'secretas', para iniciados o inconformistas que buscan algo genuino", explica a Vanitatis Diana Domingo, responsable de comunicación de BoMonde, un proyecto convertido en tienda que aspira a ser un lugar de referencia para los amantes del perfume de autor.
 
Así pues, lo extraordinario de estas pequeñas grandes marcas es que prácticamente todas cuentan con una bonita historia a sus espaldas, algo más importante de lo que a priori podríamos imaginar. "Documentarse crea cierta vinculación con estos perfumes, alimenta nuestro interés por ellos y les otorga personalidad", comenta Diana.
 
"Cada fragancia tiene un concepto detrás, no se fabrica 'porque sí', y representa valores muy fuertes y llenos de significado, de exclusividad, calidad, singularidad, identificación... Normalmente, están íntimamente ligadas a los recuerdos olfativos del creador, que construye y traduce todo su background en un perfume con mucho fundamento. Los precios, claro está, suelen ser superiores a los de una marca comercial, pero se justifican por la calidad de las materias primas, la investigación que llevan detrás, los materiales que componen el packaging, el concepto, el hecho de que se produzcan en poca cantidad…". Tal y como asegura la portavoz de BoMonde, "son casi aromas a medida".

Tres secretos de autor

Juliette has a Gun fue creada por Romano Ricci, bisnieto de Nina Ricci. Es una empresa pequeña aunque con bastantes puntos de venta y, de alguna manera, familiar. Su hermana Antina también pertenece al equipo. Romano está muy orgulloso de sus orígenes y siempre cuenta que aprendió el oficio de su abuelo, Robert Ricci, pero también apoya su propia entidad aparte de los apellidos. Suya es la autoría de la mayoría de las referencias de la casa. La suya es una marca 'democrática' en el sentido de que se dirige también a una mujer más joven. "Este de la mujer es tema aparte", cuenta Diana. "Él se horroriza cuando se le pregunta por una posible fragancia masculina. De hecho, parte del encanto de la marca es el rol de Romano como admirador de la mujer. Juliette es, en sí misma, una versión ideal de la mujer romántica pero guerrera, que no se queda llorando por un hombre". Existe una fragancia masculina, pero para mujer: Calamity J., cuya imagen es la actriz Lou Doillon, hija de Jane Birkin y Jacques Doillon.

The Different Company fue creada por el famoso nariz Jean-Claude Ellena y el diseñador Thierry de Baschmakoff en 2000, con la idea de lanzar perfumes muy especiales, creaciones a las que Ellena no pudiera dar salida trabajando para otras marcas. Calidad, innovación y vanguardia son los códigos de esta marca de lujo. "Jean-Claude Ellena trabaja actualmente en exclusiva para Hermés, de modo que fue su hija Céline Ellena quien asumió el mando en 2005 y quien, desde entonces, crea los perfumes". Todas las fragancias que ha creado Céline para TDC tienen una inspiración emotiva.

Lubin, por su parte, tiene una historia fascinante. "Es una casa antiquísima; el primer Lubin creó perfumes para la corte de María Antonieta. Sus herederos tomaron el relevo y a lo largo de los años ha ido cambiando de manos con diverso éxito, formando parte de grupos importantes en los últimos tiempos. Estuvo a punto, incluso, de desaparecer en alguna ocasión". Fue Gilles Thevenin, ex-director creativo de Guerlain, quien la relanzó hace escasos años para devolverle su antiguo esplendor. Por suerte, se pudo recuperar parte de los archivos de principio del siglo pasado, de modo que varias de las referencias actuales son reinterpretaciones a cargo de prestigiosos perfumistas del momento, Olivia Giacobetti entre otros. "El best seller a día de hoy es Gin Fizz, un perfume que se creó en 1955 en homenaje a Grace Kelly el año que ganó el Oscar por The Country Girl. La bebida americana con el mismo nombre estaba muy de moda en París por aquel entonces", concluye Diana.
 
Perfumería de alta costura
 
Las primeras firmas han tenido que reaccionar ante este sector que se ha instalado con fuerza en los últimos tiempos. No tanto como una defensa, sino como un deseo de participar en esta vuelta a la mejor tradición 'perfumística'. Así se creó alta gama, productos exclusivos de las grandes marcas que responden a ciertos patrones de las niche, como la calidad, exclusividad, precio elevado, pequeña facturación y distribución escogida.
 
Hermés tiene la línea Hermessence, creada por Jean-Claude Ellena y caracterizada por un embase de cuero pespunteado a mano. Chanel, por su parte, cuenta con la gama Les Exclusifs, una colección de perfumes creados por Jacques Polge, que se adhieren a todos los valores de la perfumería de autor.
 
Sin embargo, estas fragancias no se pueden encontrar en los puntos de venta habituales de distribución de estas firmas, sino exclusivamente en sus boutiques. Y en el caso de España, tan sólo en Madrid y Barcelona. "Lo mismo pasa con Dior. Las tres exclusivas colognes de la casa solo se encuentran en sus tiendas, y con un precio elevado debido al coste de su producción. No obstante, tienen millones de 'devotos' que viajan hasta la casa madre de Dior, en la Avenue Montaigne de París, para comprarlas".
 
Un paraíso de fragancias exclusivas
 
Un ejemplo de savoir faire en cuestión de tienda niche es BoMonde, la iniciativa de una historiadora y un ingeniero para dar salida a una necesidad común: aunar su pasión por el perfume con todo lo que concierne a su difusión. Siguiendo la tradición, esta empresa familiar nace con la intención de ofrecer un producto de auténtica calidad, que aporte algo único e identificativo. Con un estilo muy parisino que recuerda a las antiguas boutiques de la Ciudad de la Luz, esta tienda abre sus puertas en Madrid con el objetivo de aglutinar en un espacio diferentes marcas desconocidas por la mayoría, 'hacer piña' en el mundillo y situar a la capital como referente en el mapa de la perfumería de autor. Así, en su interior se venden trece firmas en torno al deleite olfativo. Y es que no solo hay perfumes sino también velas, jabones, inciensos y cosmética. Además, se realizan talleres en los que se catan diversas materias primas, se enseña historia del perfume y se aprende la importancia del sentido del olfato en nuestra vida.

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