


@Álex Parrado
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27/01/2012
En España, al igual que en la mayoría de las ciudades occidentales, lo más probable es que ni siquiera nos enteremos de que en la casa que estamos a punto de comprar o alquilar, ocurrió una tragedia. Más allá de alimentar la ansiedad de macabros o supersticiosos, a lo más alto que pueden aspirar nuestras historias de fantasmas es a inspirar el hilo argumental de una película. Sin embargo, en los países asiáticos la cosa cambia. Los chinos son muy sensibles a la mala suerte que puede provocar mudarse a una de estas casas 'encantadas', aunque ciudades como Hong Kong parecen estar perdiendo el miedo.
Cuando en una vivienda ha tenido lugar un suceso trágico, como un suicidio o un asesinato, la creencia popular en estas lejanas regiones es que la casa queda maldita y el espíritu del antiguo propietario permanece en ella. De hecho, la ley obliga a ofrecer a los posibles compradores detalles sobre lo que pasó en la casa, provocando que su precio se desplome entre un 20% y un 40% respecto a otras viviendas similares, y llegado a suponer auténticos chollos a los compradores menos recelosos. Tal y como apunta el portal inmobiliario Idealista.com, estos suelen ser extranjeros, aunque muchos jóvenes del país están empezando a optar por estas casas 'embrujadas', por considerarlas una opción realista a la hora de alquilar o comprar una primera vivienda. Y es que, si tenemos en cuenta que los siete millones de habitantes de Hong Kong viven en poco espacio o en edificios viejos, resulta sensato imaginar que, tarde o temprano, tengan que vivir en ellas.
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