Conseguir devolver la firmeza al rostro no es un mérito exclusivo de los profesionales del bisturí. Hoy en día existen tratamientos que pueden hacer que nuestros pómulos se vean más marcados, reforzando y reposicionando la musculatura facial. Uno de los más punteros del momento es el Revital, en el cual se emplea un aparato de ondas sinousidales, capaces de remodelar los contornos faciales.
El pómulo está compuesto por musculatura que pierde elasticidad con el tiempo, algo que, siendo la percha más importante de la cara, es importante trabajar para conservar una imagen joven y fresca. Gracias a este método de trabajo desarrollado en el Instituto de Maribel Yébenes de Madrid (Paseo de la Habana, 14. Tel. 91 411 74 04), se estimula la generación de colágeno y elastina realizando un barrido general por todo el rostro, estimulando todos los músculos faciales y haciendo hincapié en las inserciones que definen el pómulo. El resultado es un rostro de contornos definidos y pómulos reposicionados, cuyo volumen recobra juventud nuevamente. Los resultados son espectaculares y precisan de una sesión mensual para mantenerse de manera óptima.
"Revital fortalece y consigue reafirmar las fibras musculares y sus soportes de anclaje, lo cual resulta en una musculatura revitalizada y de aspecto juvenil", explica a Vanitatis Maribel Yébenes. "Este tratamiento es recomendable a partir de los 30 años, etapa en la que precisaría de una sesión mensual. A partir de los 40 años, y siempre dependiendo de las características propias del/la paciente, se recomiendan 2 mensuales para garantizar y mantener los mejores resultados".
Un ritual placentero
Se recibe a la paciente en un entorno cálido dónde la suavidad de la luz y los aromas que flotan en la cabina ayudan a encontrar un relax óptimo. El protocolo es el siguiente:
1. El tratamiento comienza disponiendo al paciente en una camilla cómodamente.
2. Se prepara y limpia la piel con productos adecuados a cada tipo de piel. También se pueden sumar limpiezas complementarias mediante la realización de un peeling enzimático para liberarla de suciedad, grasa e impurezas sin agredir la piel.
3. Se aplica una crema o gel conductor para facilitar el movimiento del aparato sobre el rostro y garantizar que las corrientes aplicadas alcancen las capas más profundas de la piel y la musculatura.
4. A continuación se comienza a trabajar con este aparato la musculatura y los soportes de anclaje del rostro haciendo hincapié en los pómulos.
5. Al término de la sesión, se limpia nuevamente el rostro con productos adaptados al tipo de piel del/la paciente.
6. Se aplica un suero y una crema adecuada al tipo de piel del paciente y de la zona tratada.
7. Al abandonar el centro, el paciente no precisa de ningún protocolo de cuidado o mantenimiento posterior. Si bien es importante transmitir que el cuidado cosmético domiciliario a diario es imprescindible para conseguir y mantener una piel en perfecto estado.