Publicidad

Cuarenta años de amor de Griñán y Mariate

Agustín Rivera - 03/08/2010

Pepe Griñán agostea tras cargarse las primarias en el PSOE andaluz, sufrir el cogote de Javier Arenas (a la caza de la mayoría absoluta), y con medio equipo de Gobierno ninguneando su ¿poder? e influencia. En el partido están deseando que se largue unos días. A Alemania para devorar ópera entre amigos o a Galicia, con su nieto, como en 2009. Lo importante es que encuentre sombras del viento más frescas, lo más lejos posible de su residencia en el Aljarafe sevillano. Griñán necesita una mansión. Nadie le hace caso.

La Griñanía, esa especie de soberbia trufada de culturalismo sabelotodo, la ejerce con indudable solvencia el soberano de Andalucía. Quien siembra soberbia recoge indiferencia.  Desespera esa manera de gobernar, perdiendo entidades financieras que aspiraba controlar (Cajasur) y dejando que Chaves, su todavía amigo (quizá vayan este verano a ver una peli de romanos) le acapare titulares incómodos. Encima, los intoxicadores de guardia confirman que la consejera que va largando maldades contra su jefe es Mar Moreno, la X que no desveló José Aguilar, columnista del grupo Joly, en su artículo del 26 de julio.
Esta mañana preside el último Consejo de Gobierno antes de las vacaciones. En septiembre se despedirá de la Casa Rosa, la sede provisional del Ejecutivo andaluz, para empezar a instalarse en el Palacio de San Telmo, con 40 lámparas a 8.000 euros la pieza y con mármol de Carrara. El mismo casoplón, la joya del barroco andaluz que ordenó restaurar Pepote Rodríguez de la Borbolla para convertirlo en sede presidencial y que Chaves jamás paralizó.
Griñán, con el ojo puesto en Costa Obama del Sol (la abogada Michelle aún no ha cancelado su reserva en el Villa Padierna de Benahavís de Ricardo Arranz, quizá el móvil más solicitado del momento entre periodistas y políticos) prepara los bártulos para un viaje con su mujer, Mariate Caravaca. Celebra cuarenta años de matrimonio. No deseamos destapar el destino de la pareja. Al parecer el presidente se ha puesto romántico y no lo quiere revelar ni siquiera a su esposa, de evidente menos protagonismo que la ex primera dama andaluza, la licenciada en Químicas Antoñita Iborra, mujer de Chaves.
El esperado arrumaco a lo Casillas
Para convertir a Mariate en digna sucesora de Antoñita, los asesores de imagen de Griñán ya planean una operación de imagen que se traduciría sin más preámbulo en un beso apasionado a Mariate. ¿Dónde? Delante de las cámaras de Canal Sur Televisión (la suya, no “la nuestra”). Un arrumaco a lo Casillas, en plan juvenil, para irradiar pasión al proyecto político cuya música sonaba de fábula, pero que ya fracasa: tras casi año y medio de Gobierno el 28% de los andaluces aún no saben quién diablos es ese tipo de barba canosa y acento de la madrileña Glorieta de San Bernardo que se hace llamar Pepe.  
Levántate, Pepe. Una remix a lo Marta Sánchez podría convertirse en su lema para recuperar la confianza. Esta pieza, grababa en la madrileña Plaza de Chueca, la bailó Griñán moviendo su esqueleto con cintura de fondista a lo Haruki Murakami nada más entrar al salón Andalucía del hotel Barceló Málaga. La canción, elegida por María Gámez, candidata socialista a la Alcaldía malagueña (si es que no lo impiden los federales Pajín&Blanco), se la apuntó Griñán en las notas de su telefonino de penúltima generación antes de recibir la invitación de “los pelotazos” del consejero Paulino Plata que este diario contó el pasado domingo en el último párrafo del texto.

Tras los “pelotazos” sugeridos por Plata, Griñán intentará olvidarse en agosto de los navajeos internos del PSOE, las dudas de sus consejeros y el desconocimiento entre el electorado. Brindará por los cuarenta años con Mariate. Aunque ella, que no le abandona, pensaba hace dos años que celebraría este aniversario con su marido fuera del poder. Jubilado.

Compártelo en Facebook
 

ACERCA DE

Nació a tres kilómetros del Mediterráneo, frente al estadio de La Rosaleda. Cosecha malagueña del 72. Empezó a croniquear en el periódico del triangulito (Diario 16). Trabajó doce años en la esfera verde (El Mundo). Enviado especial a 15 países de cuatro continentes (aún le faltan Oceanía y la Antártida). Vivió en dos archipiélagos (el balear y el japonés). Le dio por publicar un libro de cine (El Viaje de los Ingleses: rodando con Antonio Banderas) y crear un blog con su nombre. Desde enero de 2009 escribe en El Confidencial. También es profesor asociado de Periodismo en la Universidad de Málaga.

Le encanta el reporterismo y la tinta, también de verano.

http://www.agustinrivera.com

los más leidos los más leidos los más comentados los más enviados